Huele a tierra quemada que llora

Nos habían avisado y más que avisado sobre el huracán Ophelia, estábamos preparados. Preparados para el viento, las grandes olas, los cortes de circulación en el paseo marítimo, o sea un poco lo de siempre desde que se sacaron de la manga la ciclogénesis explosiva, que es un temporal de los de cuando yo era pequeña., pero con un nombre que da más miedo.

Pero, sin embargo, a nadie se le ocurrió que en la sombra de la noche, aprovechando los fuertes vientos que ya comenzaban,  unos desalmados incendiaran y asolaran nuestros montes, nuestros paisajes, nuestros ríos, la flora, la fauna y lo que es peor la vida humana.

Gente de la peor calaña y condición, aprovechando la sequía y el fuerte viento,  en el momento más dañino han devastado vidas, además de nuestra tierra, nuestra riqueza.

125 fuegos al mismo tiempo, eso no es casualidad, es una casualidad imposible.  Sin efectivos de brigadistas, porque ya no es verano, sin medios, los ciudadanos, de nuevo el ciudadano de a pie, ha salido a la calle y ha enfrentado el pavoroso enemigo que se llama fuego. Un enemigo bestial con el que no se puede jugar, porque tanto ataca de lado como de frente, por izquierda o derecha y vira cuando vira el viento.

Sí, hay personas muertas, una muerte espantosa, que prefiero no imaginar. Hay hogares destruidos, esos hogares que con tanto esfuerzo levanta la gente del campo, los menos favorecidos en la injusta distribución de riquezas.  Además, animales muertos y muerta la tierra por mucho tiempo.

Estamos rodeados por la devastación de unos bárbaros asesinos y sus siniestras intenciones que no comprendo.  Quizá todo esto esté fuera de lo que mi cabeza alcanza a entender.  Quizá sea demasiado retorcido para mí. No entiendo el beneficio en todo esto, mucho menos, en caso de haber beneficio, el coste que conlleva.

De nuevo, mi gente, exhausta ha defendido sus casas, sus campos, en una batalla enormemente desigual, la voracidad del fuego, la pequeñez de la persona contra las llamas gigantes.  Esa misma gente, mis gallegos, después de defender sus casas, de manera rudimentaria ya que no se estaban preparados para eso,( nunca se está), se han ido a ayudar a hermanos, vecinos, en otros pueblos. Sin dormir, sin fuerzas, allí estaban hasta la extenuación.

Faltaron muchas cosas, brigadistas que ya no estaban en activo, organización, efectividad, previsión. Faltó sobre todo una elaborada gestión de los montes durante años. Pero no sólo faltó, sigue faltando.

La gente salió a la calle, aún cuando no estaban en peligro y ayudó, se formaron filas para portear un poco de agua que no llegaba a nada pero no les salía del cuerpo quedarse en casa ante tal desolación, al menos eran una piña. “Malpocados”.

En agosto del 2006, yo estaba en Bayona (Pontevedra). También hubo una ola de incendios pavorosa. Desde la casa donde estaba veía cómo descendían los hidroaviones, que vinieron de refuerzo desde  Italia, Francia…… a ayudar en una quema sin precedentes hasta los presentes incendios.

Los hidroaviones, pasaban a no más de 4 metros de nuestro tejado, cogían agua en la playa y volvían a subir con la carga y así sucesivamente. Nunca antes había visto semejante espectáculo tétrico así de cerca. Fue aterrador y las imágenes se me quedaron en la retina. No se podían tener las ventanas abiertas, la ceniza cubría las colchas de las camas y todo el suelo, era complicado respirar.

Cuando regresamos de Bayona, a izquierda y derecha todo era devastación, olor a tierra quemada y una tristeza profunda porque ese paisaje, yo,  siempre lo había visto verde. Mi prima que había ido a visitarme recorrió la autopista, ya sin incendios pero calcinada, llorando, me dijo, todo el recorrido. No conocía esa Galicia.

Pensé que nunca podrían repetirse aquellas escenas que me parecían extremas. Pues sí,  se ha vuelto a repetir pero triplicada o más.

Esta vez todo ha sido peor, pérdida de vidas humanas, pérdidas de hogares que difícilmente se podrán recuperar de este revés, pérdida de nuestro patrimonio y mucha desesperanza.

Desconozco los oscuros intereses de todo esto, demasiado retorcidos para mis entendederas, creí que con el fuego todos perdemos, pero parece ser que no es así. No sé dónde está el beneficio de esta locura. Lo que sí sé es que quizá sea hora de que se dé un paso adelante y nos concienciemos que hay que denunciar, que los que incendian, son nuestros enemigos y que nos empobrecen.

Contra un enemigo, a quien no le importas nada, ejerce tu legítima acción de denuncia. Porque esto, que nos ha tenido colapsados y con el alma en un puño estos días y ahora con impotencia y ganas de llorar inmensas, ESTO, HAY QUE PARARLO. Alguna gente sabe, pero no dice, este es tu momento.

Tenía preparadas las imágenes de éste pescador para el post de esta semana y no voy a cambiarlas. Cuando las tomé, me parecía una temeridad ese pescador en medio de las grandes olas de mareas vivas, y pensaba escribir sobre la temeridad. Estar en medio de las rocas, cuando olas gigante como las de las imágenes, puede zapatearte contra el acantilado y arrastrarte sin posibilidad de sobrevivir por el impacto y la furia del mar, aunque los peces piquen, como se ve en las fotos, no me parece muy cuerdo.

18_Olas y Pescador

Entre rocas y grandes olas, pescador arriesgado

20_Olas y Pescador

21_Olas y Pescador

Pececito en el sedal, se ve a la izquierda de la imagen

23_Olas y Pescador

Pececito a la izquierda de la imagen

26_Olas y Pescador

Valiente o carente de sentido común para mantenerse delante de esas olas

27_Olas y Pescador

28_Olas y Pescador

30_Olas y Pescador

32_Olas y Pescador

34_Olas y Pescador

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A pesar de que en algún momento pensé que el mar se lo había llevado, seguía ahí.

37_Olas y Pescador

Hoy, después de todo lo que ha pasado y del inmenso dolor que produce ver toda la destrucción y aún con focos de fuego activos, más de 50, que ya es decir, ¡una barbaridad!, hoy, repito, un pescador que arriesga su vida por dar rienda suelta a su pasión no es tan descabellado. Al menos, si alguien pierde sólo será el. Con la acción de todas esas alimañas que incendian, perdemos todos, algunos incluso sus vidas.

De lejos, prefiero subir estas imágenes de pescador arriesgado a las de unos salvajes desalmados, tarados sin escrúpulos que deciden que hay personas que no importan, que hay vidas que no importan.

Con toda la fuerza de la rabia contenida, en nombre de tanta gente destrozada anímica y económicamente,  deseo lo que no le desearía a nadie, que los incendiarios, se incendien en su propia trampa mortal.

Muchos pocos hacen un mucho, así que Finalmente, una súplica: DENUNCIA, EXIGE, PROTESTA, REIVINDICA.   QUEMAN GALICIA, NO LO PERMITAS, NO LO PERMITAMOS MÁS.

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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8 pensamientos en “Huele a tierra quemada que llora

  1. icástico

    Luisa, en el fondo has hablado de temeridad, han sido acciones temerarias y criminales las llevadas a cabo. Hubiese preferido mil pescadores irresponsables como el autor de tu escrito. El mismo día del fuego en Bayona, Vigo y otros lugares escribí un post de rabia pero sigo sin contenerla, he vuelto a escribir varios borradores para continuar y me veo agresivo, rencoroso, no consigo relajarme, tú los has dicho muy bien y muy serena, con una maravillosa súplica final que ojalá sea oída y ejecutada. De verdad, espero que el tiempo no borre las imágenes de nuestra retina y memoria ni el olor a cenizas de nuestras pituitarias y nos refugiemos en el “eche o que hai”, expresión tan gallega de nuestra resignación y me temo que es lo que ocurrirá y lo que desean con fervor nuestros inútiles gobernantes. Tengo una amiga de Bayona que estaba en Lugo y no pudo regresar por el corte de carreteras, toda su finca trasera ardió, a 10 metros de su casa en una urbanización, justo unos días antes había limpiado la maleza un vecino ante las denuncias de otros, imagina cómo estaba. Y otros en Vincios, Valladares y lugares afectados sintiendo el pánico en su cuerpo. No sé qué hacer con mi tristeza e impotencia. Gracias por esta entrada.

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    1. Si, Soy Gallega Autor de la entrada

      Hola Antonio, agradezco mucho tus palabras referidas a mi entrada.
      Yo, como tú, no puedo evitar una rabia inmensa y desesperanza a pesar de que los incendios han sucedido a kilómetros de donde vivimos. Al menos no vemos la herida profunda día a día.
      Sin embargo no me veo tranquila en este entrada. Me veo furiosa, cuando denomino a los incendiarios de “criminales” no me parece una palabra vana. Pero además es que son unos criminales con premeditación, alevosía y nocturnidad, todo lo que el Código Civil determina como agravantes. Y las tienen todas.
      Si lees y relees mis deseos para ellos, tampoco me parece estar serena, aunque lo volvería a escribir, a desear y ojalá sucediera.
      Pero hay cuestiones que no vamos a obviar ahora que vuelvo a hablar de esto y es algo que ya te adelanté en tu post, “cosas que se saben” y también en un lugar discreto lo puse en mi post.
      Si, se sabe, se saben muchas cosas, no en las ciudades, pero si en el campo. Se saben, se callan, se cubren.
      Por eso, termino diciendo lo que digo, DENUNCIA, EXIGE, REIVINDICA, porque se sabe mucho más de lo que se dice, se podría hacer más de lo que se hace con la colaboración ciudadana.
      Creo que ha habido un paso importante en esta ocasión, la gente se ha echado a la calle porque esta vez se les ha pasado la mano a los asesinos y se han llevado por delante vidas, viviendas, flora, fauna, ríos, patrimonio como nunca antes.
      Quizá por esa vía, la gente dé un paso adelante y señale.
      Cuando se consiga señalar, cuando se consiga concienciar al rural de que todo el entorno es de todos, ese día el paso adelante será gigante y habrá un cambio en una mente. Y ya sabemos que detrás del primero irán muchos otros, el caso es que haya un primero.
      Esto al margen de cualquier connotación política. El cambio de la conciencia del rural es el único cambio que funcionaría, ya que de ahí se derivarían muchos otros.
      Me ves serena, pero no lo estoy, estoy muy incendidada, tan incendiada como los montes, las casas, las gentes, los terribles momentos que ahora se relatan de horas terribles pasadas en la creencia de una muerte terrible.
      Tengo una deformación entre genética y profesional que me acompaña en la vida: siempre busco soluciones, salidas. A veces después me hundo.
      Pero sigo insistiendo: QUEMAN GALICIA, NO LO PERMITAMOS.

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      1. Si, Soy Gallega Autor de la entrada

        Muy interesante, si, buena búsqueda.
        Y puede que tenga buena parte de razón. En Aragón están prohibidos hace muchos años los eucaliptos porque desertizan.
        Si vas a las Fragas, que te quedan tan cerca ya ves que el bosque autoctono no es eucalipto. Si son castaños, carballos, crecimiento muy lento y una serie de árboles como bidueiros y otros arbustibos de crecimiento lento.
        Y efectivamente que hay negocio detrás de eso, siempre lo hay, pero no creo que sea ni tan claro ni tan sencillo como ahí se expresa.
        Hay muchas razones y creo que todas forman parte del problema, por eso digo que no lo comprendo. Ya he leído muchas opiniones y todas parecen razonables.
        Lo que el articulo no contempla son los montes comunales. Habla como si todo tuviese propietario y eso no es la realidad, hay muchas hectáreas de propiedad pública y además como mencioné otras comunales.
        Hay demasiados hilos que se me escapan. Pero a quienes no se les escapan es a los que les viene bien.
        Gracias por el enlace, Antonio.

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    1. Si, Soy Gallega Autor de la entrada

      Gracias Jose Luis por tu apoyo moral. Sé que esto será un mal sueño en unos meses, aunque para la gente que perdió sus vidas el sueño sea eterno.
      Conozco a mi gente solidaria y fuerte aún asi, hay dolores que permanecen y son inmerecidos.
      Un saludo

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