Archivos Mensuales: mayo 2018

Cuando las palabras no salen: Santiago-Valparaiso (Chile)

He estado demorando demasiado este post que quería haber hecho en Febrero, después del regreso de mi periplo por Chile y más: las palabras no salían, los sentimientos me colapsaban y lo que escribía no me gustaba. Incluso ahora creo que será largo y…………..ya veremos que sale.

Hoy decidí que no debía esperar más, saliera lo que saliera y aquí estoy dándole a la tecla y lo que viene a mi cabeza son sensaciones y sentimientos, emociones; para nada relatos de paisajes, museos, gastronomía, etc.

Escojo un día como más representativo de lo que fue mi estancia en el país del Cono Sur Americano. Es importante porque esa jornada repleta de bromas, risas, visitas, encuentros, actividad, es lo más parecido a un resumen de mis vivencias allí.

Viajo sola, por aquello de “o bien acompañada o sola”;  por mi cuenta y con un programa diseñado por mí, que es lo que más trabajo da, la organización de donde ir, por cuanto tiempo y qué ver, que disfrutar, teniendo en cuenta que si algo me gusta amplio el tiempo de estancia, que ya lo reduciré en otro lugar no  tan apetecible: una organización flexible, vamos.

Mi primera intención era, después de conocer Santiago de Chile ir a Valparaíso sin más, pero vi que en el hotel donde me alojaba ofrecían una visita guiada de un día con desplazamiento a Viña del Mar y Valparaíso a un precio mejor que el desplazamiento sin más. Me apunté.

Mis expectativas no eran altas, un tour guiado para poder situarme en las dos ciudades y al final del día, previo acuerdo, me dejarían junto con mi equipaje en el hotel de Valparaíso.

115 kms.separan las dos ciudades, lo cual supone hora y media de viaje. Hicimos una parada cuando nos acercábamos a Viña del Mar, en la que no percibí que hubiese ningún tipo de cohesión en el grupito de excursionistas. Me fijé en una chica rubia, alta, que se movía como pez en el agua entre todos nosotros, manteniendo conversaciones con alguna gente.

La llegada a Viña del Mar y visita al lugar donde se celebra el famoso festival de la canción comenzó a revelar cómo irían las cosas. La rubia Victoria, sin cortarse, haciéndose selfies con algunos del grupo, entre los que me encontraba. No deja de asombrarme este tipo de comportamiento porque alérgica como soy a las fotos (a hacérmelas) y mucho más a los selfies, aunque participé, debo admitir que no dejaba de admirarme cómo lo hacía, es decir, con desparpajo y naturalidad.

Seguimos visitas y paradas. Ya en aquel momento la gente interactuaba entre sí, confesaba nacionalidades y compartía informaciones más personales.

1.Pablo Neruda y Gabriela Mistral.

Homenaje a Gabriela Mistral y Pablo Neruda, ambos Premios Nobel de Literatura. Viña del Mar

2.Isla de Pascua.estatua de piedra monolítica Moai

Estatua Moai procedente de la Isla de Pascua. Viña del Mar

3.Oceano Pacifico.

Océano Pacífico, de pacífico nada. Playas donde no está permitido bañarse por su peligrosidad

4.Viña del Mar. Pelicanos.

Colonia de Pelícanos en Viña del Mar

En otra parada más larga, una de las playas que baña el Océano Pacífico, dio para café y charleta, al mismo tiempo que empezó a cuajarse de forma natural un curioso grupo que tenían como hilo conductor los estudios y las profesiones de cada uno. La charla estaba de lo más animada, cuando llegó la hora de volver al autobús e ir a comer.

5.Restaurante Viña del Mar.

Viña del Mar, restaurante donde compartí tan buenos momentos con “mi gente linda”

En el restaurante y de una forma natural el grupo se dividió en dos, por afinidades. Creo que la mejor forma de describirlo es: los que disfrutábamos compartiendo conversaciones, vivencias, filias y fobias y los que en mesa aparte optaron por no relacionarse más que lo imprescindible.

Los grupos estaban más que claras: los que no callábamos ni debajo del agua y los que enmudecieron. Como diría después el simpático peruano Raúl: “el grupo hace la diferencia”, frase que quedó acuñada, era la descripción exacta de lo que sucedía.

La comida fue tan animada y divertida que hubiésemos pasado tranquilamente de visitar Valparaíso. Pero “the show must go on” (el espectáculo debe continuar) y seguimos el periplo en Valparaíso, sin parar de charlar tanto en el bus como en las paradas.

Hubo un pequeño problema entre los que utilizamos la palabra “coger” como describe la RAE : Asir, agarrar o tomar algo o a alguien.(y muchas acepciones más) y los uruguayos, argentinos, etc. que le dan un doble sentido y no la utilizan. Cuidadín con la palabra, ¡que cruz andar evitándola!!!

La rubia alta, Victoria, uruguaya ella, es de las que no utilizan la palabra “coger”, pero eso no impidió que en medio de todo el jolgorio que llevábamos, crease un grupo de Whatssapp con los marchosos del grupo del bus que denominó jocosamente: “Ve y cógelo”. A día de hoy seguimos en contacto.

6.Reloj Floral Viña del Mar.

El famoso reloj floral de Viña del Mar, regalo de varios países (la maquinaria del reloj:Suiza)

El resto de la visita a Valparaíso estuvo plagado de anécdotas entrañables, como por ejemplo cuando tanto Victoria como Raúl vinieron detrás de mi (me había ido a mi aire, como es mi costumbre) en el puerto de Valparaíso, para que no me pasase nada, ya que “habían visto unos señores muy feos”, frase que suelen utilizar con frecuencia por aquellos lares y que me hace mucha gracia. Ese fue el buen rollazo que se creó aquel día con aquella gente tan entrañable.

12.Puerto de Valparaiso.

Parte del puerto de Valparaíso desde mi balcón

También hubo tiempo para que me tomasen el pelo, ya que Valparaíso, situado en la ladera de unos cerros, tiene la característica de que sus calles son tremendamente empinadas y sus habitantes, estoy convencida, tienen poderosas piernas musculadas sólo por el hecho de tener que acceder a sus viviendas cerro arriba. Decía la rubia chungona: Luisa, ¿cómo te las arreglaste para subir hasta tu hotel los días que pasaste en Valparaíso? Pues, haciendo trekking, por supuesto. Jaja. Que conste que para subir algunos tramos hay ascensores, eso sí, de pago. Así es la cosa allí.

11.Valparaiso. Casas que suben hasta el cielo.

Las calles de Valparaíso que suben hasta el cielo

10.Ascensores para subir el primer tramo del cerro.

Vista parcial de uno de los cerros con un ascensor a la derecha (se ven los raíles)

9.Valparaiso. Mural en un garage.

Mural en la puerta del garage de una casa

8.Artesania de Valparaiso.

Profesionales Manos Maestras recrean las edificaciones de Valparaíso

17.La Sebastiana.

La Sebastiana, vivienda de Pablo Neruda en Valparaíso. Casa y vistas compiten en belleza

En un mundo que con frecuencia percibimos deshumanizado y donde cada cual va a lo suyo, reunirse un grupo de gente tan especial es realmente reconfortante. En una medida importante la conjunción de gente intrínsecamente buena, de buen corazón y por otro lado de un buen nivel cultural, se suele obtener un plus en todos los aspectos. Los dos elementos son importantes en la ecuación.

Con esos dos elementos, frecuentemente se es más capaz de manifestar pensamientos y sentimientos por encima de nacionalidades, creencias, razas, edades………………. y se propaga un clima de cordialidad, entendimiento y complicidad en el disfrute difícil de explicar.

Fue triste la despedida. Había sido un día tan espléndido e intenso en emociones que cuando me dejaron en mi hotel pensé: los voy a echar mucho de menos, que pena que se acabe. Me los llevaría conmigo durante todo el viaje.

Llegué al hotel, situado en lo alto de un cerro, ¡que buena elección!. Las vistas desde allí son espectaculares. El hotel-boutique Alto Mirador es una hermosa construcción de 1906 reconstruida. Posee además piscina, sauna y unas terrazas sobre el puerto y para ver las puestas de sol maravillosas.

Si todo eso no fuese suficiente, su personal es, además de atento y encantador, entrañable. Guardo un magnífico recuerdo del hotel, pero muy especialmente de la gente que allí trabaja. Te informan, te cuidan y te hace sentir mejor que en tu propia casa. Es un establecimiento de lo más recomendable.

7.Hotel Boutique Alto Mirador.

Pequeño y confortable Hotel Boutique Alto Mirador

Al finalizar el día, pero no menos importante, simplemente estoy relatando los hechos por orden, el encuentro con mi amiga de Facebook María Rosa. ¡Madre mía, nunca pensé que llegaría a conocerla!.

Cuando planifiqué el viaje estaba segura de que no la conocería ya que yo la tenía situada en Antofagasta y el norte de Chile no estaba en mi itinerario. Pero, ¡oh sorpresa!, María Rosa estaba viviendo en la zona de Valparaíso, así que quedamos y llegó a mi hotel con regalos mil: botellas de excelente vino chileno, llaveros, imanes con el nombre de la ciudad…………..y lo mejor de todo, un libro de poemas escrito por ella misma, que fui desgranando con gran placer a lo largo de mi viaje. Todo un descubrimiento sobre mi amiga en la distancia.

No fueron los regalos lo que me emocionó de María Rosa, aunque fue una abrumadora cascada de cosas que consigo traía, sino su dulcísima voz, su personal encanto, su mente de mujer que sabe de donde viene a donde va y cuales son las cosas importantes de la vida, sin obviar espinosos temas de la vida cotidiana que a todos nos afectan: política, religión, prestaciones sociales, amores y desamores, etc. que de todo un poco hubo en aquella intensa conversación.

Es fácil “ser amigos” por el Facebook, (una etapa en la que admití indiscriminadamente como amigos a gente que no conocía de nada, pero que cerré hace tiempo), no tan fácil ni frecuente, comenzar a conversar con una persona que realmente desconoces, como si la conocieses de toda la vida. Y eso fue lo que sucedió con María Rosa. La interacción fue tan fácil y normal que parecíamos amigas de toda la vida.

Auténtica, comprometida con muchas causas, fuerte carácter e ideas muy claras envueltas en un rítmico y dulce sonido de su espléndida voz. Voz que fue descubierta hace mucho tiempo y ha sido utilizada en videos para descripciones como voz en off.

Cenamos en un encantador restaurante muy original, con bonitos murales que hicieron más inolvidable nuestra amena charla.

La despedida tampoco fue fácil. ¡Qué pena no disponer de mucho más tiempo para compartirlo con ella, con sus vivencias, con sus explicaciones sobre el país!!

Como decía Raúl, que a la hora en la que me despedía de María Rosa, ya estaría de vuelta en Santiago de Chile, el grupo hace la diferencia; en Chile fue muy cierto.

16.Valparaiso. Miles de murales.

Valparaíso, Patrimonio de la Humanidad, la ciudad de los murales. Los hay por centenares

13.Valparaiso.Casas mentirosas.

Valparaíso, las casas mentirosas: un piso por delante, 3 o 4 por atrás.

14.Casas colgadas en los cerros de Valparaiso.

El cerro a la caída del sol, escalera de casitas y murales donde no se perciben las calles

15.Valparaiso atardecer.

Valparaíso al atardecer desde mi ventana

 

Más adelante, otro día, en un desplazamiento en taxi, el taxista me preguntó qué me había gustado más de Chile. Sin pensarlo, ni un segundo, le respondí: lo que más me ha gustado de Chile son sus habitantes, los chilenos, sin dudarlo. Se quedó bastante perplejo, no esperaba esa respuesta esperaba algún monumento, paisaje, incluso gastronomía. Mi respuesta, aunque inesperada, le alegró.

Me enamoró Chile, su gente, su amabilidad, su dulzura; que alguien te llame “corazón” sin conocerte de nada, cuando te está indicando una dirección me extrañó en el momento, pero posteriormente, al recordarlo, me pareció tan bonito. También me enamoró la gente que, sin ser chilenos, conocí en Chile. Mi recuerdo de ese país y sus gentes nacionales o foráneas, está ya grabado en mi cerebro de manera indeleble.

El grupo “Ve y cógelo” tiene planes para volver a viajar juntos. Si, amigos, “el grupo hace la diferencia” ¡ y tanto que la hace!. La diferencia es la maravillosa gente que un día por azares del destino, se reúnen en un mismo lugar y surge una reacción similar a lo que debió de ser el Big Bang en su momento, pero en pequeñito, jaja. Porque lo importante son las personas, las buenas, por supuesto.

9.1.Valparaiso.Murales.

Valparaíso, un mural muy simpático y naif

Para finalizar, este es un post que le debía a “mi grupo”, “mi María Rosa”, “mi gente del Hotel Boutique Alto Mirador” y por supuesto a “los chilenos” dulces, amables, serviciales y protectores que me encontré durante mi estancia en Chile. No pararon de cuidarme a pesar de no conocerme. Un placer haber estado en ese país, de corazón. Únicamente espero no haber sido demasiado “pastelosa” en mi relato, pero es lo que sentí y lo que aún siento.

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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No todo es para tirar, tiradores

Largo tiempo sin aparecer por aquí, pero el tiempo no estira y yo soy la que necesita un estiramiento, pero que me lo haga un profesional y me deje bien estirada y como nueva que estoy hecha puré. ¡ Fijaos que en este momento firmaría porque alguien QUE SUPIESE LO QUE HACE ( ¡Ojo! ) se colocase de pie encima de mi espalda y me la masajeara con los pies de manera contundente, estilo masaje Tai. Así estoy de hecha puré. Bueno, esto no va de estiramientos sino de algo muy diferente, pero era una manera de compartir por qué he aparecido poco por éste mi lugar de chacharear con vosotros que me leéis.

Dice un amigo que yo soy aficionada a meterme en charcos. Jaja, me río porque él se ha metido en uno mucho mayor que el mío. Siempre lo de uno se mira con otros ojos. Pero si, tiene razón, estoy metida en un charco y no es pequeño.

Hace un año comencé una aventura que creí podría rematar en un año; ha pasado más del año y no hay manera de terminarla. “La supuesta aventura” es rehabilitar una casa. Ahora ya no es una aventura, sino que es un dragón que escupe fuego en forma de problemas mil sin tregua.

No voy a describiros todo lo acontecido, una pesadilla, y ¡quién sabe lo que vendrá!, pero yo en todos mis tiempos libres me he dedicado a ir poniendo mi personal granito de arena en forma de trabajos que puedo hacer porque se me dan bastante bien y además no me cuestan una fortuna.

Se me ocurre que quizá a alguno de vosotros pueda interesarle o le salte la chispa de ponerse de bricolaje a raíz de esta historia.

Voy a compartir con vosotros la re-utilización, previa restauración de los tiradores de armarios, que continuará con la restauración de las manillas de las puertas.
Esos tiradores y manillas que con el tiempo y la humedad (más en una casa deshabitada durante años) se ponen penosos.

Cuando lo comenté (a amigos) me lo desaconsejaron diciendo que: bah, total ahora hay unos baratísimos y no te compensa todo ese trabajo. Yo, soy un poco terca y erre que erre que los recupero y hay dos razones para ello: una, porque los tiradores me gustan: son muy lineales, sin estridencias como me gustan a mí; dos: porque son de muy buena calidad, cosa que ya no es frecuente en un mercado que todo está hecho para que dure lo menos posible, lo que se llama la obsolescencia programada.

Me puse al tajo. Leí tutoriales mil, se me puso la cabeza como un bombo y terminé yendo a una droguería especializada, de esas de toda la vida y les expliqué lo que pretendía. Me dieron dos opciones para que probara, comparto la que estoy utilizando, no voy a marear la perdiz más de lo necesario.

Lo siguiente era que el trabajo no resultase largo, cansino y agotador, así que sopesé cómo llevarlo a cabo.

Así estaban los tiradores antes de comenzar la tarea.

4.Tiradores oxidados.

Tiradores de los altillos y armarios en estado lamentable

5.Tirador grande.

Tiradores de armario oxidados, penosos

Después de descartar uno de los productos, me puse con el producto que estoy utilizando y os relato una manera breve y eficiente.

Productos:

  • Decapante dexosidante
  • Lana de acero 3 Ceros
  • Barniz antioxidante para metales

 

Estos son los productos que estoy usando, que ni sé si son los mejores, quizá vosotros encontréis otros de otra marca y el resultado puede ser el mismo.

Realización:

  • Vacio el contenido del decapante en un tarro de cristal.

Introduzco los 6 tiradores del armario juntos y los dejo allí durante todo el tiempo que me dedico a lacar las puertas de los armarios (tarea que ya estoy terminando).

6.Inmersion en decapante.

Pasadas unas 4 horas, que pueden ser menos, y siempre utilizando guantes de latex porque el decapante contiene productos agresivos, voy sacando los tiradores de uno en uno y frotando con la lana de acero. La lana tiene la función de desincrustar el barniz que previamente tenía el tirador. Con la larga inmersión en el decapante el verdín ha desaparecido. Solo hay que fijarse en que no quede ni rastro del barniz anterior y se procede al lavado de la pieza. Mejor si es con agua caliente, ya que los tiradores quedarán más brillantes.

Se secan con una gamuza suave o con papel de cocina (que es lo que yo hago) y quedan maravillosos.

  • La lana de acero de 3 Ceros o 4 Ceros es para no rallar el latón o bronce
7.Tiradores limpios y sucios.

Tiradores limpios a la izquierda y antes de limpiar a la derecha

8.Tiradores antes de barnizar.

Los tiradores después del decapado y lavado, con mis dedos reflejados en el del medio

  • Barniz: Para abreviar este paso también, vacié el contenido del frasco de barniz en otro recipiente.
9.Recipiente para barniz.

Recipiente plástico, con tapa, en donde vertí todo el contenido del frasco de barniz

Una vez limpios y secos los tiradores, los atornillo con los tirafondos oxidados de cuando los quité del armario, ya que cuando los coloque de nuevo en el armario los tirafondos serán nuevos.

El último paso es que en lugar de barnizar con una brocha, barnizo por inmersión, fácil y rápidamente. Se inclina el tirador para que resbale el exceso de barniz y se ponen a secar.

10.Barnizado por inmersion.

Atornillo los tiradores con los tirafondos originales que desecharé cuando los coloque

Previamente, había preparado un tablón haciendo agujeros con las medidas de los tiradores para poder poner a secar varios tiradores a la vez. Se hace con un taladro de una manera rápida. Además al poder agarrarlos por los tornillos quedan perfectos.

Y este es el resultado de la operación.

11.Secando el barniz.

En un tablón se realizan unos agujeros del tamaño apropiado y se dejan secando

Ya estoy colocando los tiradores en su sitio y quedan geniales, como salidos de fábrica, además de no tener problema con las medidas de los agujeros de las puertas de los armarios.

12.Tirador en puerta.

El primer tirador colocado en el altillo del armario

Os aconsejaría que si os decidís a hacer este tipo de restauración la dividáis en varios días, ya que es más llevadera, especialmente las manillas de las puertas.

También comentaros que si no os gusta el color dorado, ahora se llevan más los metalizados inox (modas), se pueden barnizar en metalizado o incluso en color. Ahí cada uno con su gusto.

Finalmente, ¿Por qué decidí hacer este post ?. Porque todos los posts que encontré cuando yo quería iniciar este proceso me parecieron complicados y farragosos. Espero que este sistema os resulte sencillo, práctico y rápido. El resultado os aseguro que os llenará de satisfacción y finalmente sale más a cuenta que unos nuevos.

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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