Archivos diarios: 18 marzo, 2020

Detalles de Rétino, para no pensar

¡Hola !!!

Aprovecho esta pausa nacional obligada por el bichito para volver a estar en contacto.

Han sucedido muchas cosas, antes del Coronita y después del estado de alerta sanitaria, así que, vamos a intentar cambiar de rollito, que ya estamos saturados de noticias médicas e infecciosas para viajar a la pequeña Rétino (Creta) y contaros alguna pequeña anécdota del día de antes de fin de año, o sea, 30 de Diciembre 2019.

Tengo una mano inmovilizada, ya os contaré, por lo que no me voy a extender mucho, pero si abrir un pequeño agujerito de respiro virtual en el confinamiento. 🙂

Cuando se aproximaba fin de año en Creta, fuertes tormentas asolaron la zona donde estaba: Hania y más tarde Rétino. Durante dos días en Hania no salí por la tarde del hotel ya que los diluvios y tormentas de relámpagos y truenos se sucedían interminablemente.

Plano.

Por las mañanas, con la luz, la cosa se llevaba mejor. Cogía el coche y visitaba todo lo que podía. Por las tardes, entre la falta de luz y aquellas tormentas de luces mil, la verdad, acoj………….., así que tocó hotel.

Me desplacé a Rétino el 30 de diciembre bajo una lluvia torrencial. Me paré por el camino a ver el mar furioso, pero…………..me temo que estoy acostumbrada a verlo más furioso por mi tierra y aquello no me parecía demasiado enfurecido, solo semi-enfurecido.

En Rétino la situación era la misma, un diluvio bestial que hacía que pensaras detenidamente si deberías bajarte del coche. Aparqué en el lugar más cercano posible a mi hotel y esperé. Poner un pie en el pavimento era imaginar que me empaparía en un plis plas.

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Mi hotel el “Palazzino de Corina” ( en este momento suena ¿“gracioso”? 😊) quedaba muy cerca del paseo marítimo, del puerto veneciano y del espigón de protección; la panorámica no podía ser más impresionante. Allí sí, las olas rompían con fuerza contra el espigón. Me entretuve un rato mirando cómo la fuerza de las olas chocaba contra él y después se abrían como si de una bomba se tratara. El espectáculo era fantástico y hasta me atreví a hacer unas fotinguis, la verdad, pocas porque a pesar de los metros de distancia que me separaban, bastantes, por la cuenta que me tenía, el agua me alcanzó y me dejó la cara salitrosa, así como la cámara.

Cuando decidí que era hora de moverme, estaba cerca no obstante, llegué al hotel empapada. El dueño se quedó aterrado cuando le dije que había dejado el coche en el paseo marítimo. Jaja. Bueno, no contaba el hombre con que una es de costa y sé cómo funciona eso de las olas. Cerca, pero lejos. Lo suficientemente cerca como para ver lo que pasaba, la distancia más que prudente para que nada le pasara a mi transporte favorito en aquel momento, ni a mi, claro.

Más tarde me fijé y efectivamente, había un parking que estaba debajo del espigón, donde si hubiese dejado un coche allí se lo hubiese llevado la marea. Me explicó que no sería el primer coche que se va al mar.  Había momentos en que el mar no inundaba aquel parking y algunos locales que debían de controlar los movimientos de las olas, dejaban allí el coche. Un poquito arriesgados, pero……………ellos mismos.

Parking Retimo.

Comí en un restaurante cercano, donde el dueño era encantador. Pedí sopa de verduras, muy apropiada para aquel día que hacía frío. Me la sirvieron con medio limón. No entendí nada. Después de tomarla pregunté para qué era el limón. Pues, amigos, allí me enteré de que los de Creta toman la sopa echándole limón. Una experiencia que me perdí. Lo que no me perdí fueron las rebanadas de pan de aceituna y orégano acompañadas con dos salsas. Siempre ponen entrantes, libres de cargo y están buenísimos; en este caso fueron los que describo, otras veces son otros.

sopa con limon.

Me dijo el buen hombre que el limón se lo podía echar al arrocito que había pedido como segundo. Pues, francamente, me parecía una pena estropear el arrocito caldoso con el limón, así que el limón, a pesar de gustarme no fue el aderezo de mi comida. El arrocito caldoso, riquísimo también con sus cositas de mar y sus verduritas. 🙂

arroz caldoso.

Como es habitual por aquellas tierras, me sirvieron postre sin cargo y el inevitable ouzo también free, (lo que viene a ser el orujo gallego); con las mismas me fui a dar una vuelta aprovechando que había dejado de llover por un rato.

Tiramisu y ouzo

Por la noche y después de una siesta, ya que volvía a llover y lloviendo aquello era bastante inhóspito, volví a dar otra vuelta. Las terrazas cubiertas y cerradas cercanas a la playa tenían bastante ambiente, de locales, ya que los turistas éramos cuatro despistados. Me dispuse a buscar una terraza donde pasar un rato de final de día. Cuando me cansé de descartar unas por un motivo, otras por otro, me senté en una al azar.

Quiso el azar que me sentase en una que parecía tener una carta divertida, al menos diferente al resto. Una de las propuestas era “degustación de 5 cervezas locales” y para que la cosa fuese más entretenida, te facilitaban unos cartoncitos para que las fueses puntuando según el sabor, el aspecto, etc. y pasaras el rato.

Cerveza y Queso.

Degustacion cerveza

Con 100 ml de cada cerveza pensé que lo mejor era pedirse también una tablita de quesos que a mi el alcohol se me sube rápido.

Degustacion cerveza y queso.

Ya estaba yo dispuesta a mi inmersión cervecera cuando dos ingleses que estaban haciendo un Erasmus en Rétino se me unieron al “tasting”. Ellos también se pidieron dos degustaciones, pero sin queso.

Es maravilloso que te guste todo, porque a ellos todas las cervezas les parecieron estupendas. Siento tener que decir que a mi la primera me sabía a colonia, la segunda a colonia ahumada, la tercera a rayos y truenos……………..ya os imagináis el resto, no, la cosa no mejoró. Comprobé que mis cervezas favoritas en Grecia son embotelladas, Mythos y otra que ahora no recuerdo. El resto, ná de ná. Pero bueno, no les quité la alegría del cuerpo a los anglos y les dije que a mi también me encantaban. Jooooo, lo que es ser educada, jaja.

Ninguno de nosotros cubrió con opiniones el cartoncito y pensé ¿a que a los ingleses tampoco les gustaron? No sé, se me quedó la duda. Con eso de que siempre dicen: nice, nunca sabes a qué atenerte.

Degustacion.Puntuacion.

Como ya sabemos ellos no se quedan mucho tiempo en los locales, beben y se van, así que se fueron y me dejaron terminando mi última degustación.

Un poco más tarde y dada la baja afluencia de clientela en aquella terraza, el dueño y la camarera del garito se quedaron hablando conmigo. Muy majos y agradables y así pude enterarme de cotilleos sobre turistas veraniegos, jaja.  Me informaron de que el día 31 estarían abiertos por si quería salir a tomar una copa u otra degustación 🙂 🙂 y me invitaron cordialmente a unirme a ellos; se lo agradecí, pero ya tenía mis planes.

Como ya os conté un poquito de fin de año y principios del 2020, os remito a mi post anterior. Encadenando Fin de Año y el 2020

¡Que felices éramos y que poco imaginábamos lo que nos deparaba el año nuevo!

Vista de la impresionante fortaleza de Rétino en mi visita de septiembre.

Retino.

Por hoy, creo que ya le pedí suficiente a mi inmovilizada muñeca, pronto volveré con cualquier otra anécdota, o incluso algún post con más chicha, pero hoy ni mi mano ni yo estábamos para cosas intensas.

De todos modos, me parecía que debía estar aquí porque necesitaba deciros que:

Os cuidéis mucho, Arriba esos ánimos y Pronto nos leeremos de nuevo.

¡Salud! es lo mejor que hoy os puedo desear. Besos virtuales, sin bichitos. 🙂 🙂

#YomeQuedoenCasa

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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