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Faro Punta Nariga, la luz del 2017

Como despedida de este año que llega a su fin , me gustaría mostraros el Faro de Punta Nariga, el Más Moderno de todos los Faros Españoles.

Galicia tiene 1.498 kilómetros de costa, sin contar islas e islotes. Dada la orografía de la región, son numerosos los faros que indican el rumbo a los marinos dirigiéndose a diversos destinos.

El Faro de Nariga, (1995), se sitúa en Barizo, Ayuntamiento de Malpica, provincia de la Coruña.

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Los faros emiten luces diferentes y cada uno con un alcance distinto. El que hoy nos ocupa emite una luz blanca que tiene un alcance de 22 millas, 41 kilómetros.

Se levanta en un recoleto lugar, emplazamiento espectacular para una linterna totalmente distinta a otros faros.

El recorrido desde Barizo discurre por una estrecha carretera entre pinares; cuando se vislumbra la construcción respaldada por el mar, entonces confirmas que el tiempo invertido en llegar hasta allí, ha merecido la pena.

Nos encontramos ante un paraje realmente inquietante, donde el viento sopla con fuerza que junto con la lluvia produjeron un territorio casi inhóspito, pero a la vez atractivo. Se encuentran piedras con curiosas formas, talladas a base a los embates del mar y la bravura de los temporales.

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Cuando el viento no azota la zona, desde allí se contemplan ocasos de ensueño, en un lugar todavía poco frecuentado. La ausencia de visitantes asegura una experiencia única en medio de un abrupto pero atractivo entorno.

El concepto que el arquitecto Cesar Portela Fernández-Jardón planteó para este proyecto fue totalmente innovador.

Se trata de una obra que consta de tres cuerpos. Cada cuerpo construido con granito de diferentes acabados, que son más elaborados a medida que se asciende desde la base. Magníficos materiales autóctonos de gran belleza y solidez.

Comienza la construcción con una base triangular, plataforma-mirador. En el vértice que da al mar y a modo de mascarón de proa, retando a las furiosas olas, se erige un atlante, escultura de bronce de Manolo Coia, denominado “O soño do emigrante”.

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En el segundo cuerpo se erige el recinto técnico, robusto, construido en granito gris de Mondariz,  al que se accede por una escalinata orientada hacia la salida del Sol. Sirve también de plataforma-mirador.

La obra culmina con un cilindro de 17 metros de altura construida en granito rosa de Porriño. En la parte más elevada hay un torreón de 3,5 metros de altura rodeado de un mirador acristalado y sobre él, la linterna de 4,5 m. de altura. La altura total del faro es de 28 metros.

El edificio tiene 39 metros de altura y se sitúa a 50 metros sobre el nivel del mar.

Progresivamente ha ido desapareciendo la solitaria y romántica figura del farero viviendo en los faros, gracias a la tecnología. Concretamente esta linterna funciona autónomamente, pero se ha previsto un espacio por si las inclemencias del tiempo o cualquier otra eventualidad obligaran al farero a pernoctar en la torre.

El conjunto es espectacular tanto por el diseño, los materiales seleccionados, así como su ejecución.

Cualquier inexperto rápidamente percibe que cada una de las piedras, de diferentes materiales, están finamente trabajadas, con precisión milimétrica. Algunos de los elementos tienen un peso de 8 toneladas, encajadas en perfecta armonía.

Desde este recodo tan solitario como único denominado Punta Nariga y su vanguardista Faro, desde esta esquina verde llamada Galicia, deseo que su Luz guíe con maestría nuestras vidas durante todo el año 2017. Estoy convencida de que será una buena Luz para el año que está a punto de comenzar.

                                                   ¡¡¡ MUY FELIZ 2017!!!

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Más Faros de Galicia

1.- Estaca de Bares

2.- Navegando hacia cabo Ortegal

 

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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Fisterra (Finisterre), un puerto con vida

Finisterre, oficialmente Fisterra, deriva del latín finis terrae, el fin de la tierra. Es una villa marinera, con casas que miran al mar, en la denominada Costa da Morte.

Este lugar, que para los romanos era “el fin de la tierra”, tiene una importante flota pesquera, una activa lonja, donde se subasta el pescado que con arduo trabajo han extraído los curtidos marineros, experimentados en mil batallas contra el océano Atlántico, que frecuentemente, en poco tiempo, pasa de manso a bravo y de despejado a densa niebla.

Como es sabido, la Virgen del Carmen es la patrona de los marineros y en su honor, el 16 de Julio, se celebran grandes fiestas en la mayoría de puertos de Galicia. Se suelen adornar los barcos con banderitas, que en el caso del Temerario (bravo nombre para un barco), perpetúa el espíritu festivo de ese día, un mes después.

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El Temerario con alguno de los adornos de la Festividad del Carmen

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Parte de la flota pesquera del puerto de Fisterra

Paseo en ese día de calmo mar, temperatura ideal y relajado ambiente ya que es festivo, observando la cantidad de barcos que saldrán a faenar al día siguiente. Al fondo un banco de niebla oculta parte del panorama costero.

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Llegando al final del muelle, el sol sigue bajando mientras acaricia un solitario velero y también a los paseantes que caminan hasta el faro de entrada al puerto. El banco de niebla sigue imperturbable y evita que desviemos la vista hacia cualquier otro lugar.

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El barco que recorre la costa de Fisterra

Ahora, sale el barco que hace el recorrido de la península de Fisterra., para turistas, veraneantes, peregrinos o a quien le apetezca contemplar el panorama de la brava costa desde el mar. Parte de la playa que se ve es la de Langosteira, una playa semiurbana, de 1.970 metro de longitud y 40 metros de anchura en forma de ensenada y su arena es de color blanco. Por su parte posterior hay un paseo marítimo, muy agradable para recorrer la playa tanto en verano como en el resto del año.

Lástima que durante ese atardecer, la niebla estuviese presente, ya que la vista sobre Langosteira contrastado con el verde de su entorno es realmente bonita. Aquel día aparecía un tanto desdibujada.

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Cuando llego al faro del muelle veo que es posible subir y caminar por la parte alta del malecón. Las vistas siguen siendo preciosas. Incluso se alcanza a ver otra zona de la villa, que incluye el castillo-fortaleza,  así como el promontorio tras el cual está cabo Finisterre.

Al final toca desandar el camino; es un buen punto desde donde observar el estilizado edificio de la lonja donde se subasta el pescado. Esta nueva lonja se inauguró en el año 2008 y además de acoger la actividad profesional de la flota pesquera, admite ser visitada por cualquier persona que lo desee, mientras se realiza la subasta. Los horarios son de lunes a viernes, a las 16,30. Si nunca has tenido la experiencia de una subasta tradicional, seguro que la encuentras muy interesante, ya que es a viva voz, una costumbre muy arraigada en el mundo del mar.

Cada tarde, los barcos pesqueros llegan al muelle. La tripulación descarga el pescado capturado durante el día y lo llevan a la lonja para su venta. La parte de la venta, es a la que es posible asistir. De paso verás el producto más fresco que puede existir, ya que ha sido pescado hace escasas horas. Incluso al día siguiente, en la plaza de abastos, se puede encontrar ese fresquísimo producto a precios más que razonables.

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La lonja, 1498 metros cuadrados al servicio del mundo pesquero

Las dos imágenes siguientes, fueron tomadas dos días después que las primeras. Esa tarde una densa niebla cubrió la zona a la hora de la puesta de sol.

Cuando llegué a las cercanías del puerto, después de un día de intenso ruteo, me percato de que hay bastante gente mirando hacia un punto determinado. No comprendí qué llamaba tanto su atención hasta llegar al principio del muelle. Se estaba desarrollando una lucha entre un sol en su ocaso decididamente potente abriéndose paso entre la densísima niebla que cubría la villa entera. El sol no cejaba en su empeño de sobresalir por encima de todo, reflejando sus dorados rayos en las aguas portuarias; la niebla se resistía impertérrita. El espectáculo era extraordinario, la gente estaba hipnotizada, atenta a un fenómeno natural fantástico.

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Un redondito sol pugna por abrirse paso entre la niebla

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Finalmente la niebla gana la partida

Bonito espectáculo el de aquel día; lamentablemente la estrella solar tenía que ir a alumbrar otros destinos, así que poco a poco, en su ausencia, la niebla lo invadió todo.

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A los pescadores de caña les gustan las puestas de sol

Una estampa muy frecuente en cualquier puerto de nuestra costa: pescadores de tierra, con caña, en busca de un pescadito fresco, recién sacado del mar, pero también un pasatiempo, un entretenimiento al que mucha gente es aficionada. Ésta fue tomada en mi primer paseo.

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El sol de poniente de espejo sobre el agua

Termino recomendando el puerto de Fisterra, muy atractivo para caminar, disfrutar, aprender. Durante un día laborable, el panorama es diferente, actividad y trabajo por doquier. Si es un día festivo con buena climatología, la tranquilidad de los barcos reposando hasta la siguiente jornada, transmiten una sensación de tranquilidad, calma, reposo;  por ese motivo me encaminé aquel día hacia allí, contemplando cómo la luz del final de la tarde iba produciendo lentamente un efecto espejo de las embarcaciones sobre el agua.

Seguramente hay muchos más atractivos que no he relatado en este renovado espacio, pero ahí está el punto, en descubrir cosas que atraigan tu mirada y llevarte una impresión personal diferente. En cualquiera de los casos es un puerto vivo, se nota hasta en sus momentos de tranquilidad.

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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Estaca de Bares, Semáforo, Puerto: la Comarca Secreta 2

La ruta que se propone es: Estaca de Bares, Cabo y Faro, Semáforo de Bares, con unas vistas impresionantes desde su cota más alta y Puerto de Bares, un lugar cuyo origen se ha atribuído a los fenicios.

Si se tiene intención de degustar el fresquísimo pescado o riquísimo marisco en el Puerto de Bares, es recomendable comenzar la ruta en el Cabo y Faro, para después subir hasta el Semáforo y llegar al Puerto a la hora del aperitivo o de comer. Es sólo una sugerencia por cuestiones de intendencia. Si, como es mi caso, tienes cierta tendencia a la improvisación, comienza por donde quieras y dicen que “dios proveerá ”; a veces no es así, aunque suele funcionar.

Comenzando el recorrido en el Faro de Bares, llegando a su parte posterior, un camino desciende hasta el Cabo. Es un bonito paseo con vistas impresionantes, ya que nos encontramos en una de las partes de los acantilados más altos de España y también de la Europa continental.  Esta recomendación es válida para días de sol o viento moderado, ya que a pesar de no entrañar demasiada dificultad la caminata, con viento fuerte puede ser peligrosa debido a la altura de los acantilados por los que transitamos.

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Camino desde el Faro hasta el Cabo de Estaca de Bares

Estaca de Bares, es el punto más septentrional de la península ibérica, es decir, el punto más al norte de nuestro país y forma parte de la costa atlántica española, marcando la separación convencional entre el mar Cantábrico, al este, y la masa oceánica general del océano Atlántico al norte y al oeste. Por supuesto, el Faro de Estaca de Bares también es el más norteño del país.

Después de recorrer el entorno del Cabo, la mejor sugerencia es seguir una carretera que parte a la izquierda, desde el área donde se aparcan los coches  hasta el final de la misma. Parecerá que no va a ningún lado o que nos hemos perdido en el medio de la nada, pero esa pista nos lleva al Semáforo de Bares, la cota más alta de la montaña donde se haya ubicado el faro.

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A la derecha se vislumbra la pista que lleva al Semáfoto de Bares

En su cima hay un hotel de únicamente 6 habitaciones, con unos jardines abiertos a unas vistas espectaculares tanto sobre la provincia de la Coruña como sobre la de Lugo. Mirador privilegiado donde empaparse de naturaleza y belleza.

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Parte de las vistas desde el Semáforo de Bares

Pienso que en una cota de unos 200 metros sobre el nivel del mar, este mirador con un entorno marítimo fascinante, es un lugar ideal para contemplar el mar furioso, uno de esos días de espectaculares olas.

Es también un lugar ideal para los amantes del parapente, al menos por lo que pude ver. Desde luego sobrevolar esos paisajes debe ser espectacularmente impresionante.

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Parapente: Conocimiento técnico y táctico = Vistas extraordinarias

Se puede acceder también al Semáforo por otra carretera, que está indicada en la villa de Bares, pero si ya estás en el Faro, recomiendo esta opción mucho más rápida y corta.

Después de disfrutar de todas las vistas y sensaciones del recorrido, nos falta llegar hasta el Puerto de Bares. Por cierto, en la villa lo escriben Vares.

También el Puerto de Bares es el más septentrional de la Península, con lo cual en un solo recorrido hemos hecho 3 plenos de números uno, Cabo, Faro y Puerto más al Norte de toda España.

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El famoso Coído del puerto de Bares

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Puerto de Bares, emplazamiento arqueológico privilegiado donde degustar lo mejor del mar

El Puerto de Bares tiene una remarcable importancia arqueológica y prehistórica por la escollera que da cobijo a una pequeña población y que por ende formó el arenal de Bares. Se trata de un muelle formado por grandes piedras.  Hasta hace poco se pensaba que era una obra de la edad de Bronce, del siglo VII antes de Cristo y con bastante probabilidad de origen fenicio. Era una teoría bastante sólida, pero parece ser que la realidad es todavía más interesante.

Como consecuencia del temporal Becky, que azotó las costas gallegas el 9 y 10 de noviembre del año 2010, se hicieron trabajos en el puerto para reubicar lo que el temporal había arrasado, encontrándose los investigadores con que debajo del agua “alcanzaron una profundidad de 17 metros, a 600 de distancia, y seguía habiendo un Coído subacuático de unas dimensiones descomunales.

Las prospecciones fueron hechas por una empresa  de prospecciones arqueológicas subacuáticas. El hallazgo refuerza la evidencia de que O Coído «no ha podido ser obra humana, por el tamaño y el peso de los bloques, toneladas y toneladas, y esa configuración hacia fuera».

Dice Fernández Abella, director de los trabajos en el puerto de Bares que: «Es una formación natural, por la propia erosión del domo granítico. Por tanto, debemos suponer que no es fenicio, sino anterior, una obra magnífica que fue aprovechada desde tiempos inmemoriales por todas las culturas que pasaron por allí para tener un refugio para continuar la navegación, o realizar su actividad. “Es un prodigio de la naturaleza”

El director de los trabajos acometidos en O Coído tras el paso del Becky sostiene que en lugar de una cronología, a «esta formación tan exquisita» le corresponderían «tantas como civilizaciones han recalado aquí». Una investigación en profundidad sobre este «peculiar» fenómeno y su entorno «daría muchísimas respuestas a la arqueología gallega y española sobre multitud de cuestiones».

«Fuera de Galicia O Coído es desconocido. Fue una sorpresa para todos, es fascinante como puerto y fondeadero», dice Fernández Abella.

Si llegas al Puerto de Bares y caminas por esas piedras milenarias que llegan hasta el final del puerto, recuerda que estás pisando sobre un granito trabajado por el mar durante miles de años y que ahora se muestran así romas y suaves pero desconocemos cómo fueron al principio de los tiempos.

Además, muy cerca, hay espléndidas playas de arena dorada y fina, casi desérticas donde te encontrarás como si fueses el flamante propietario de una playa privada.

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12 del mediodía, solazo y playa esperando por ti

Bares, un pequeño puerto, con una muy larga historia a sus espaldas. ¿Es o no es un buen sitio para tomar un refrigerio? Siglos de historia os acompañan en un lugar sin pretensiones.La Comarca Secreta es así.

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Haciendo parapente con el Faro y Estaca de Bares al fondo

 

¡Feliz ruteo en la Comarca Secreta!

Esta ruta es ideal para combinarla con: Navegando hacia cabo Ortegal, la Comarca Secreta

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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Navegando hacia cabo Ortegal, la Comarca Secreta 1

Cabo Ortegal, pertenece al Ayuntamiento de Cariño, precioso nombre para una villa donde sus habitantes hacen honor al topónimo, aunque realmente, toda la comarca hace honor a ese topónimo, al menos esa es mi experiencia.

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Faro Ortegal y sus Aguillóns

Esta comarca tiene en su haber los acantilados más altos de toda la Europa Continental, con la excepción de algún fiordo noruego.  Por ello navegar por sus mares resulta tremendamente atractivo.

Digo mares porque aquí  confluyen Mar Cantábrico y Océano Atlántico. ¿Qué más se le puede pedir a esta comarca denominada secreta?  Si, se le puede pedir navegar por sus costas ya que resulta una experiencia que atrapa por la belleza que se va abriendo ante tus ojos.

Cabo Ortegal y sus orgullosos aguillóns, se pueden observar desde muchos puntos de la costa y se quiera o no, siempre terminan atrayendo la mirando hacia ellos. Navegar para verlos de cerca, es casi obligatorio, parece como si te llamasen.

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Atardecer sobre Cabo Ortegal y sus milenarias rocas

Por ello, decido ir a su encuentro con Álvaro y su velero. Álvaro es un experto patrón profesional, que además resulta ser un excelente guía de toda la zona.  Durante la travesía me va comentando toda la costa, y de algunas cosas no me hubiese percatado si no fuese por su interés en explicar todos y cada uno de los lugares por los que pasamos. Lo sabe todo sobre la zona y sus gentes y resulta agradable y relajada la salida al mar con él. Creo que sabe más que las oficinas de información y turismo.

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Costa camino de Ortegal y ermita de San Xiao do Trebo

Los aguillóns que vigilan Cabo Ortegal, desde tierra, no se suponen tan impresionantemente altos y anchos, con esos imponentes volúmenes como cuando los ves desde el mar. Tremendos islotes, que Álvaro explica con todo lujo de detalles como por ejemplo que uno de ellos tiene la forma de un caballo del tablero de ajedrez, desde determinada perspectiva, que pude ver en aquel momento.

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Cabo Ortegal y su faro sobrecogen desde el mar

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Aguillón de cerca

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El velero se torna diminuto a su paso al lado de uno de los Aguillóns

Ortegal es un complejo geológico de interés internacional. Algunos de sus fragmentos se ocasionaron como resultado de la colisión de fragmentos continentales del Noratlántico y Báltico. Piedras de gran dureza y muy resistentes a la erosión abundan en el entorno del cabo.

Este paraje se encuentra entre las rocas más antiguas de Galicia y navegar cerca de ellas es sobrecogedor.

El conjunto de los 3 Aguillóns ya fue nombrado por el griego Ptolomeo hace 19 siglos con el nombre de Trileuco.

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Cabo Ortegal, su faro y uno de los Aguillóns, desde otra perspectiva

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Aguillón perforado en forma de túnel con vista al otro lado

Para los amantes de las aves y su avistamiento, en Primavera es un lugar privilegiado para observar numerosas gaviotas patiamarillas, y en menor cantidad, chova piquiroja y paíño común, roquero solitario o cormorán moñudo. También algún halcón peregrino.

Por otra parte, en Otoño, este cabo junto con Estaca de Bares, es uno de los mejores sitios de Europa desde donde contemplar la migración de aves hacia el sur. También se pueden ver juguetones delfines, calderones y alguna ballena.

Por su extraordinario valor morfológico, geológico, así como ornitológico y paisajístico, Ortegal está incluido en lugar de interés comunitario (L.I.C.) “Costa Ártabra”.

En cuanto a la gastronomía, ni que decir tiene, como corresponde a la Galicia costera,  que la riqueza pesquera de la zona es abundante y de la mejor calidad. Por supuesto, pescado y marisco, fresco del día, se pueden degustar en cualquier restaurante, marisquería, bar o tasca de la zona. Destacan especialmente los percebes que crecen a los pies de esos acantilados, que figuran entre los mejores de Galicia, alimentados por las aguas de los dos mares.

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Faro de Ortegal al atardecer

Finalizaría esta breve reseña sobre la imponente navegación hasta cabo Ortegal, invitando a visitar la Comarca Secreta para quienes aún no la conozcan. Una comarca idílica y salvaje, por ahora no muy turisteada y por lo tanto genuina; al mismo tiempo cálida por el recibimiento que sus habitantes dan a todos los que se acercan por aquellos lares.

Para quien esté interesado en navegar con Álvaro, patrón profesional, aquí os dejo el enlace de su página web:   http://queresvela.com/index.html

¡Feliz Travesía y estancia en la Comarca Secreta!

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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Amor en el Jardin de San Carlos

Este baluarte fue construido como castillo defensivo fuera de las murallas de la ciudad, en el Siglo XIV y se uniría a la Coruña en el Siglo XVI. Poco a poco perdería su importancia como baluarte y en el Siglo XVIII fue recuperado como jardín.

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Baluarte construido en el Siglo XIV, que ahora alberga un jardín

El aspecto actual se debe a que fue remodelado en 1834 y presenta la característica de jardín romántico. Ha sido declarado Conjunto Histórico-Artístico junto con sus murallas.

Numerosas especies de árboles tanto autóctonos como exóticos están presentes, entre los  que destacan dos gigantescos olmos centenarios.

Desde éste entorno privilegiado y gracias a su mirador, se puede observar todo el puerto, así como el Castillo de San Antón, construido en el Siglo XVI que formó parte de una red de castillos y baterías para defender la ciudad de la Coruña.

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Castillo de San Antón, que fue construido en un islote.

En este entorno tan especial descansan los restos del General Moore, muerto en la batalla de Elviña el 16 de Enero de 1809, luchando contra las tropas francesas, mientras defendía el embarco del ejército inglés frente a las tropas napoleónicas del general Soult.

El general inglés Lord Wellington dirigió una proclama al ejército en el Cuartel General de Lesaca el 4 de septiembre de 1809, recordada en San Carlos posteriormente, en la que aseveró: «Españoles: dedicaos a imitar a los inimitables gallegos».

A partir de estos hechos ciertos, se desarrolla la leyenda que a continuación relato, basada en el hecho real de que allí se encuentran los restos del general Sir John Moore, cuya memoria es honrada cada año por los ingleses residentes en la Coruña.

La tumba se sitúa en el centro del recoleto jardín rodeado de murallas, que durante la noche se cierra con una gran puerta de hierro forjado.

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En el centro del jardín, la tumba de Sir John Moore

Se dice que el 16 de Enero de 1940, años después de la muerte de Moore apareció la Coruña inmersa en una densa niebla debido a lo cual no se podían ver los objetos más cercanos.

El aire frío y crudo de un día de invierno, pasaba en ráfagas por las calles de la ciudad y el orvallo mojaba la ropa de la gente que caminaba por ellas.

A la hora que se abrieron las puertas del Jardín de San Carlos, una mujer, como de cincuenta años de edad, alta, con rostro de color blanquecino mate, ojos azules y cabellos rubios y rizados que acariciaban su frente, la delataban como hija de la raza anglosajona, atravesó callada y silenciosamente los cortos caminos bordeados con boj.

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Puerta de entrada al Jardín de San Carlos

La débil claridad del día, los árboles sin follaje, el viento frío que batía sobre las ramas desnudas, le daban al paisaje una tristeza imposible de describir.

Al entrar en el jardín, la mujer levantó el velo de su sombrero, que escondía de las miradas su rostro. Vestía un traje negro y una capa de piel que la abrigaba del frío y la humedad.

No había nadie en el jardín; el mar batía a los pies de aquellos muros tan fuertemente combatidos y su sonido además del viento que silbaba entre los árboles, llenaba el recinto de tristeza. Su aislamiento, el silencio de los muros desde cuyas ventanas se vislumbraba debido a la niebla, el Castillo de San Antón, en cuyos cimientos batían y se expandían las olas impetuosas quebrando el silencio majestuoso e imponente que velaba aquellos lugares, predisponía el ánimo para las más tristes expresiones.

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Hasta esta antigua muralla llegaba antes el mar. Hoy es el reciento de la Solana

En medio del parterre y resguardado por una pequeña reja de hierro, se erigía un sencillo monumento.

Los árboles se inclinaban por encima de la tumba de un guerrero desgraciado y las ramas sin hojas y frías parecían llorar encima.

La mujer, enlutada, blanca y rubia, la inglesa desconocida, se arrodilló al pie del monumento y besó la tierra húmeda y fría.

Aquella mujer debió amarlo mucho porque sus sollozos, sus palabras, tenían cariño. Aquellas miradas sobre la helada cantería, parecían iluminar la sombra que llamaban sus labios, los labios que murmuraban a cada instante con acento de amorosa confianza:

  • John !, John!

Su cabeza se inclinaba tristemente por encima de la verja y sus manos se cruzaban en actitud de muda desesperanza.

Después de echar una última ojeada a la tumba, aquella mujer cubrió el rostro con el velo que anteriormente había retirado, después de coger algunas hojas de las plantas que crecían alrededor de la verja.

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Aquí yace el general Sir John Moore

Durante algunos años, todos los días el 16 de Enero, llegaba a la misma hora; se quedaba algún tiempo al lado del sarcófago y después se alejaba sola, triste, como un alma dedicada a melancólicos recuerdos.

Un año sucedió que la desconocida no llegó a la misma hora que tenía por costumbre; fue un año en el que el 16 de Enero amaneció con un cielo iluminado por un hermoso sol que vivificaba la muerta naturaleza. Pero, cuando el astro del día se escondía tras las olas del mar del Orzán y llenaba el horizonte con mil nubes y colores del atardecer, entró la señora en el jardín, apoyada en el brazo de una doncella.

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El baluarte del Jardín de San Carlos un dia soleado

Su rostro, la lentitud con la que avanzaba en dirección al centro del jardín, aquella mirada mortecina, mostraba que su alma trabajada por el dolor iba a abandonar pronto su cárcel en la tierra.

Se acercó lentamente al sarcófago, se arrodilló, como solía, besó la tierra regada con sus lágrimas y después lentamente fue a sentarse cerca de una de las ventanas de la pared del jardín que dan al sur.

Allí en aquel banco de piedra, teniendo de frente el monumento mortuorio, dejó vagar sus extraviadas miradas a lo largo de todo el jardín.

El frío de la tarde se dejaba sentir con mayor intensidad.

¡Señora!, dijo su acompañante, “es muy tarde…. este frío puede hacerle daño”.

  • ¡Dejame, querida! ¿qué más da un día que otro?

Momentos después se alejaba de aquellos lugares.

  • ¡Adios por última vez!- murmuró al pasar al lado del sarcófago.

El guarda del jardín cerró el portón de la entrada detrás de ella.

¿Quién era aquella señora? Sin duda, la enamorada del general Sir John Moore.

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El romántico jardín que otrora fue defensivo, ahora es una atalaya con privilegiadas vistas

 

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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Visita San Andrés de Teixido o sino…..

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Vistas del Océano y la torre del monasterio bajando hacia San Andrés de Teixido

El origen de una antigua leyenda, se encuentra en el Ayuntamiento de Cedeira, provincia de la Coruña, en la boscosa Serra da Capelada (Sierra de la Capelada) al lado del Océano Atlántico próximo al acantilado con la cota más alta de la Europa continental, A Vixía da Herbeira, con 613 metros de altura. Las vistas son maravillosas y la leyenda bonita.

Muy cerca del borde Atlántico se encuentra uno de los santuarios más famosos de Galicia por la leyenda que lo rodea. Se trata del santuario de San Andrés de Teixido.

El nombre de Teixido proviene de los bosques de tejos (teixos en gallego) que lo circundan. En el pasado, un pasado lejano, cuando aún no existían vehículos a motor ya acudía la gente de toda la región, así como también de Asturias y León al santuario por la fama de sus milagros y curaciones.

Es uno de mis sitios preferidos en la costa de gallega, con magia, espectaculares vistas panorámicas, poco poblado, escasamente llegan a 50 las personas que viven en el lugar y fuera de los circuitos turísticos masivos, aunque cada vez más visitado, con la mejora de las carreteras. Aun así, por ahora el poblado e iglesia, conservan mucha autenticidad y encanto.

La leyenda que llega a mí, procede del mismo lugar de peregrinaje y me pareció muy tierna como un cuento infantil y simpática por la forma en la que hablan sus protagonistas. Hay distintas versiones de la misma, pero esta es mi preferida.

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Santuario de San Andés de Teixido en la costa Atlántica

Para situarnos en el tiempo, mencionar que se tiene constancia del santuario desde el siglo XII, aunque parece que las peregrinaciones a Teixido comenzaron a partir de la Edad de hierro durante la cultura castreña.

Son varios siglos los que nos separan del inicio de la historia y los caminos, las ropas, las comidas, modo de vida, etc. nada tienen que ver con el presente; resaltar que una peregrinación era palabras mayores, mucho esfuerzo, ninguna bagatela.

La gente caminaba por el monte y dependiendo de dónde partiese, había que hacer largas caminatas, llevando un hatillo y un guía que les enseñase el camino, así como los mejores lugares para dormir por la noche, ya que con frecuencia se precisaban varios días.

La leyenda dice que el Apóstol San Andrés se encontraba en aquel rincón (Teixido) separado , aislado y sencillo. Estaba triste de ver como las grandes peregrinaciones de toda la parte del mundo cristiano, se dirigían a Compostela para orar en la tumba del Apóstol Santiago, a pesar de las penalidades que tenían que sufrir. En cambio su santuario estaba vacío aunque Andrés también hacía milagros y sanaba enfermedades que serían incurables sin su ayuda protectora.

San Andrés recorría los caminos errantemente y se puede decir que un poco abatido si no fuese porque era santo. Puede ser que no abatido, pero no podía estar muy contento de todos modos.

Un día en el transcurso de una de sus largas caminatas en las que cavilaba sobre su poca suerte, de repente se encontró a Nuestro Señor que había venido a “nuestra tierra” (Galicia) para ver cómo andaban las cosas; al verlo el Señor, le preguntó:

  • Te veo tristecillo, Andrés, ¿qué es lo que te pasa?

San Andrés, aprovechando la coyuntura, le respondió:

  • Divino Maestro, estoy triste porque veo que de todo el mundo viene gente a visitar a tu discípulo Santiago, que está en buena tierra y tiene buenos caminos para llegar hasta allí; sufren y padecen largos días desde lejanas tierras y a continuación, humildemente añadió “en cambio nadie viene hasta mí; mi santuario está vacío como si yo no fuese también tu discípulo, no menos fiel y celoso del bien para todos los hombres.

El Señor mirándolo con cariño, le dijo:

Dices bien, Andrés, tú no vas a ser menos que Santiago. Desde ahora te prometo que nadie va a entrar en el cielo, sin haber visitado tu santuario, por lo menos una vez en la vida: aquel que no lo hubiese hecho en vida, lo visitará después de muerto.

Y parece ser que así fue. Por eso se dice:

A San André de Teixido, vai de morto o que non vai de vivo. (A San Andrés de Teixido, va de muerto el que no fue de vivo).

El relato de la leyenda termina ahí, pero a esto hay que añadir la explicación de la forma en la que se hace el recorrido al santuario en caso de no haberlo hecho de vivo. De no haber peregrinado al lugar en vida, se va de muerto en forma de lagartija, sapo, culebra, o cualquier otro animalillo que se arrastre. Por tal motivo se recomienda no matar a ninguno de estos animales en el camino hacia Teixido, ya que es un alma en peregrinación.

Algunos cristianos temerosos de semejante suerte, deciden pedir a alguien que haga el recorrido por ellos en vida en el caso de no poder hacerlo personalmente. Tal es así que parece estar documentado el donativo que hizo una señora imposibilitada para que hiciesen el camino en nombre de ella; supongo que no le parecía muy atractiva la idea de ir reptando como animalito en una segunda vida.

Se pueden encontrar más versiones de esta historia, incluso con más datos, pero la que aquí se describe, con una conversación tan humana fuera de divinidades o santidades, es mi favorita.

Ni que decir tiene que recomiendo encarecidamente visitar esa zona, no ya por razones de fe, que en caso de ser creyente sería un recorrido aprovechado doblemente, sino porque todos los sitios reseñados anteriormente: A Serra da Capelada, A Vixía da Herbeira, Cedeira, y por supuesto San Andrés de Teixido son lugares preciosos donde se entremezcla de una manera muy especial mar, montaña, bosques, caballos salvajes y rincones llenos de hermosura, tanta, que tardarás mucho en olvidar todas esas vistas y sensaciones. Me corroboraron la recomendación unos madrileños que me encontré el pasado verano, a lo largo de una no muy larga conversación casual: se habían enamorado de la zona que acabo de describir y les ilusionaba volver.

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Llegando a Teixido, océano, acantilados, bosques y santuario

 

2ª Leyenda: ¿Me echas una mano? Leyenda de la Galicia mágica

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

 

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Escultura contemporánea al aire libre. Santiago de Compostela.

La Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, situada en el monte Gaiás a unos 2 kilómetros de la ciudad fue diseñada por Peter Eisenman. El enorme proyecto inicial que comenzó a construirse en el año 2001 se articulaba a través de calles, soportales y una gran plaza central que comunica todo el complejo. La idea era que se disfrutase de la programación de cada edificio, tomar un café o simplemente pasear.

Desde el año 2001 dicho proyecto y obra ha caminado a través de diferentes vicisitudes, incrementos de presupuestos y paralizaciones de obra, además de haberse suprimido algún edificio del proyecto que finalmente no se construirá.

En este post y dada la controversia que la Ciudad de la Cultura provoca en la mayoría de los gallegos y los que no lo son, solo quiero focalizar en 2 esculturas que se pueden ver actualmente, ya que están finalizadas; no sucede así con el resto del gigantesco proyecto.

Escultura denominada Singularidad.

Singularidad es el nombre de esta escultura

Singularidad es el nombre de esta escultura

Esta bola inmensa compuesta por libros es una pieza que se llama Singularidade en gallego.

La obra es de Alicia Martin una artista que utiliza los libros para sus trabajos. La bola con un agujero en el centro, semeja un agujero negro y es una invitación a la reflexión sobre el exceso de información de que se dispone en la sociedad actual.

Habría mucho que discutir sobre ese tema y si la información a la que se refiere la creadora es real o sesgada; si las personas a las que llega la información la llegan a procesar o si con capaces de ello. El debate que podría salir de ahí sería bastante largo, pero eso es lo que la artista sugiere. De hecho la bola es un remolino.

El remolino de la escultura Solidaridad

El remolino de la escultura Solidaridad

Esta pieza escultórica, junto con otras más, formó parte de una exposición efímera que finalizó en Abril del 2012.

Se pensó en comprar alguna pieza para el enorme espacio que es la Ciudad de la Cultura y se eligió la mencionada, que según nos explican “interactúa bien con el entorno”.

No estaba previsto que los visitantes del Gaiás manipulen los libros de la escultura, los firmen, pinten y escriban sobre ellos, frecuentemente con una inspiración cero o incluso peor, gamberrismo o ausencia de gusto.

De hecho, la guía que nos acompaña en el recorrido nos dice que la escultura, Singularidad no se concibió para que el público hiciese eso : “Fue algo totalmente espontáneo e inesperado”.

Cuando empezaron las pintadas y mensajes en los libros, se pusieron en contacto con Alicia Martín, pero la artista lo vio como un “diálogo entre los visitantes y la Ciudad de Cultura a través de la bola”.

La respuesta de la autora es una lectura interesante, aunque finalmente lo que se puede ver escrito no son precisamente pensamientos profundos o mensajes que aporten algo, sino más bien lo que cualquiera puede ver en los árboles, murales o baños de cualquier lugar. Al menos yo no considero que nadie dialogue conmigo con las pintadas en la puerta del baño de una discoteca (típico sitio donde la gente suele escribir, aunque desconozco la razón).

De todos modos, si alguien que visite el Gaiás, tiene mucho interés en escribir: viva mi región o Pepe te amo para siempre, la lectura oficial es que el mensaje es bienvenido. Lo dicho, una interrelación visitantes-cultura.

Torres Hejduk

Dichas torres fueron diseñadas en 1992 por el arquitecto  John Hejduk (1929-2000)  como torres botánicas para el parque compostelano de Belvís, donde albergarían actividades pedagógicas complementarias al jardín, aunque no se llegaron a realizar.

Tras la muerte de Hejduk, Peter Eisenman decidió recuperar el proyecto de su amigo y compañero en The New York Five -grupo que mejor representa el espíritu del neo-racionalismo arquitectónico- y propuso su construcción en la Ciudad de la Cultura.

Las torres, ya construidas, se integran por tanto en el complejo de la Ciudad de la Cultura, aún en construcción. Están situadas hacia el sur, muy cerca de la biblioteca y del futuro parque forestal que incluye el proyecto.

Son dos piezas escultóricas iguales, aunque se diferencian en los acabados. Tienen forma de prisma y 20 metros de altura, terminando en una especie de larga chimenea. Están construidas sobre estructura metálica, una de ellas recubierta en vidrio, la otra se revistió en piedra.

Torres Hejduk

Torres Hejduk

Si se miran desde lejos, sus siluetas semejan réplicas abstractas de las torres de la Catedral que se pueden ver desde el Gaiás. Curiosas interpretaciones de los arquitectos.

Torres Hejduk

Torres Hejduk

En resumen, las piezas escultóricas mencionadas, tanto Solidaridad como las Torres Hejduk en la Ciudad de la Cultura de Santiago de Compostela, y a pesar de las críticas vertidas anteriormente, tienen ambas su encanto, especialmente si te gustan las piezas contemporáneas.

Mas entradas (post) sobre Santiago de Compostela:

Peregrinos y Peregrinaciones, su museo.

 

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

Fotos tomadas en Noviembre 2015

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