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Persona de distinción, calidad o representación en la vida pública.

El hombre de la Casa Bonita

Hay una casa al borde de una carretera por la que suelo transitar, que siempre me ha llamado la atención. No es una casa impresionante, ni una de esas casas de arquitectura moderna que suelen impactar por sus líneas rectas y estar situadas en sitios estratégicos donde las vistas son espléndidas. No, esta casa sería una de tantas si no tuviese un toque tan especial que le confiere su decoración exterior a base de cerámica, por lo que siempre me llamó la atención.

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Elementos decorativos en cerámica de la casa bonita

Hace tres años por lo menos, un día me paré a hacerle fotos. Aquel día la luz no era la mejor y además la vivienda está situada en una curva sin visibilidad donde no es fácil de fotografiar a no ser arriesgando tu vida.

Además, no siempre llevo la cámara encima. Pero la semana pasada si la llevaba, la luz era estupenda y paré el coche en un pequeño espacio para que no estorbara.

Cuando llevaba hechas unas cuantas fotos salió un hombre por la puerta principal. Primero pensé que podría mosquearse por mi presencia allí afotando. Cuando vi que no era así, lo llamé y entonces se volvió a meter en casa. Pensaba que le estaba pidiendo hacer las fotos sin él. Muy considerado, pensé, más que considerado.

Cuando el hombre volvió a salir le pregunté acerca de la cerámica : quien la había hecho y si era de fábrica o de manufacturación artesanal.

Aquí llegó la sorpresa, todas las piezas están hechas por él y son de fabricación artesanal.

Me explicó que cuando yo lo llamé él interpretó que le estaba estropeando las fotos. ¡Por favor, como le iba yo a pedir, mucho menos prohibir salir de su casa porque me estropeaba la foto! Aclaramos ese punto y el hombre con aspecto de bohemio, una trenza recogía su pelo blanco y una ropa informal sobre la que llevaba una chaqueta ancha, me dice que siente tener aquel aspecto, pero es que se acaba de duchar. ¡Encima se disculpa!, me pareció entrañable.

Me invita a pasar dentro de la casa, donde hay una chimenea super especial, de la que no logro tomar una buena foto por falta de luz, de trípode o de flash. ¡ Que pena! porque la chimenea es espectacular.

Todo en aquella vivienda es el espacio de un artista, se nota rápidamente, es una armoniosa combinación de su mundo creativo.

Me pareció que a él no le gusta mucho ser el centro de atención, sino que el centro de atención sea su obra. Y allí comenzó la visita guiada de su casa.

Me invita a ir recorriendolo todo; me va explicando cada pieza, que son muchas. Subimos hasta el piso superior por unas bonitas escaleras de madera tipo modernista; me lleva hasta la habitación de su hija, que es espectacularmente luminosa y bonita (no hago fotos, me siento una intrusa total en aquella visita, a pesar de no haberla solicitado y estar convencida de que mi interlocutor lo estaba haciendo de buen grado). Todo hace juego con todo: las lámparas con los florones de escayola pintadas en los mismos colores. La palabra para describir aquello es armonía.

Acabamos en un bonito espacio abuhardillado, su espacio de imaginación de la creación, sus libros, sus cosas preciadas.

Cuando digo cosas preciadas no son cosas de precio elevado, sino algo que para él significa un sentimiento. Por ejemplo me enseña un típico sombrero gallego de paja y ala plana, de los que llevan una cinta negra alrededor y termina en dos trozos de cinta a la caída. Me dice: estas dos terminaciones negras representan los rabos de las vacas. Curioso, ¿verdad?

Era una delicia estar con él, compartiendo su mundo, pero mi sensación de intrusa no se quitaba, mi timidez me estaba matando.

Y a todas éstas yo no sabía con quién estaba hablando, quien era aquel original ceramista con el que hacía más de media hora que estaba en su casa.

Supe que su hija estudió Ingeniero de Telecomunicaciones, que él fue colaborador de Isaac Díaz Pardo, además de muchas más cosas que se cuentan de tú a tú, pero no para publicar. Le pregunté cómo se llamaba; cuando me lo dijo su nombre me sonaba lejanamente. Cuando me dió pistas de donde había obras suyas en espacios públicos, lo identifiqué rápidamente. Ni más ni menos que Francisco Pérez Porto.

Su estilo es absolutamente personal e identificable, en cuanto ves una obra suya eres capaz de reconocer su misma mano en otras obras. Ese es el sello de un artista.

Bajamos del estudio, pasamos por la cocina, seguimos el periplo y nos fuimos a su taller.

Está terminando de preparar una exposición en Ferrol; me dejó fotografiar una de las piezas que se van a exponer allí, ya preparada para ser trasladada. En pocas ocasiones los artistas dejan descubrir sus secretos antes del día de la exposición, se lo agradecí infinito.

En su taller también compartió conmigo una idea sobre la que está trabajando, pero que ya tiene bastante adelantada. No la fotografié, no me parecía apropiado. Alguien que te abre su casa, su taller, media vida suya, simplemente no era adecuado.

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Decoración en cerámica de Francisco Pérez Porto

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Detalle en la entrada de la casa

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Detalle en la entrada de la casa

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Portón de la entrada a la zona de trabajo

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Lámpara en el portón de entrada

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Un original buzón realizado también con su técnica en cerámica

Los cuadros cerámicos que me enseñó eran encargos, una delicadeza preciosa.  Y además detrás tenían su historia real o irreal, de historias de la Galicia de siempre. No me pareció bien afotarlos, pero se me ha quedado en la cabeza su belleza.

Le confesé mi atracción por todo lo que se rompe, cerámica y cristal. Le hizo gracia y además me dio una razón, son elementos vivos.

A ésta persona tan singular, Francisco Pérez Porto, le están preparando un Museo dedicado únicamente a su obra y por lo que vi, ese reconocimiento se lo tiene más que ganado.

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Una muestra más de la maestría de Francisco Pérez Porto

Aquella mañana, una mañana de dulce sol antes del mediodía tuve un encuentro con un maestro de la cerámica, y yo estaba más que encantada.  Pero lo más destacable es que detrás del artista está una persona con la que podría seguir hablando horas, absorbiendo tanta sabiduría acumulada a base de experiencias. El contacto con éste tipo de personas te enriquece y traslada a otros mundos llenos de poesía.

Finalmente nos despedimos, salí de la casa, merodeé alrededor de ella como si algo me impidiese alejarme. Me fui llena de sensaciones contradictorias, por un lado hubiese seguido hablando y fotografiando, por otro lado encantada de la suerte de haber encontrado a esta hermosa persona humana tan creativa y con la que el tiempo compartido te deja una sensación de “que maravilla que existan este tipo de personas”. Gracias Francisco por su tiempo dedicado a mi.

 

Dentro del apartado Cerámica, esta vez utilitaria, os recomendaría:

Alfarería de Bonxe y el amor de Pepa Lombao

 

 

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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Regalos Inolvidables

Todos sabemos que la vida no son los cien metros lisos, sino un maratón que hay que gestionar muy, pero que muy bien, si no se quiere quedar enganchado en las mil y una vallas que vamos encontrando por el camino.

Tardé un rato en comprender esto, porque para las impacientes como yo, incapaces de aguardar 10 minutos en una cola, determinadas cosas se nos antojan tediosas y demasiado largas.

Lo del rato es puro eufemismo, fueron años de aprendizaje. Es verdad que para otras cosas soy todo lo contrario, extremadamente paciente, quizá en lo que no debiera, pero asumo que el ser humano está lleno de contradicciones y ¿quién soy yo para modificar ese mecanismo tan complicado?

Dentro de ese estado de actividad e impaciencia que me caracteriza, donde frecuentemente pienso que la gente “va lenta” y es que a lo mejor  yo voy “demasiado rápida” hay un asunto en el que siempre me ha gustado detenerme y saborearlo profundamente,  la compañía de mis amigos y la de las personas que me gustan.

Esto es lo que viví el pasado 20 de Septiembre y que ha dejado una hermosa huella en mí, en mi corazón.

Por primera vez, después de 2 años de navegar por el proceloso mundo bloguero, las redes dieron paso a las personas.

La dulce Melba y el afilado Icástico mostraron sus corpóreas apariencias. A Melba la acompañaba una amiga tan encantadora y dulce como ella, María, ¡pobrecita mía, que soportó estoicamente nuestro mundillo inalámbrico!.

Fue un bonito día donde todo fue perfecto; quizá por encargo de María, hubo una conjunción de astros y en un día de final de septiembre el tiempo fue espectacularmente bueno, con un sol de justicia, pero perfecto para comer en una terraza cubierta para que no nos torrase el sol, con vistas a la ría de Sada y a su puerto repleto de veleros.

El escenario estaba más que bien, pero la compañía realmente era lo que contaba.

Puerto de Sada

Vistas desde la terraza del puerto de Sada donde comimos

A los escritores, a los blogueros, los imaginas de una manera por su forma de escribir, pero frecuentemente me ha pasado con escritores conocidos y reconocidos que sus vidas personales distan mucho de ser lo que transmiten a través del papel y decepcionan.

El conocimiento de Melba no defraudó para nada sino todo lo contrario, en persona gana. Ese ser sensible, pero fuerte, empático, asertivo,  comprometido con muchas causas que ahora no voy a relatar aquí, estaba allí, compartiendo mesa, sonriendo con una sonrisa que te transmite además de buen rollo, una idea de buena gente, de esa gente a la que todos nos gustaría tener en nuestras vidas en los momento de crisis, ya que apoyaría pero no empujaría.

Puertorriqueña de nacimiento y residente en Usa, viajó desde allá para venir a conocer a personas con las que interactuaba en la distancia, a las personas con las que está conectada a través de la red. Priorizar las personas y la experiencia con ellas, todo lo que pueden aportar por encima de ver sitios o cosas, realmente me ganó para su causa. Seguramente porque yo priorizo a las personas sobre todo lo demás, me sentí identificada con ella, en su misma onda.

No obstante soy de hacerlo todo, me estreso yo solita y dado mi carácter de fuguilla impenitente, después de pasar por una tienda, que con mucha ironía describe Icástico en su post, que adjunto para que saquéis vuestras conclusiones, Icástico y su ironía, les propuse ir al Monte de San Pedro, ya que desde allí se divisan una de las vistas más bonitas sobre A Coruña. Me parecía una pena que partiesen sin visitar el espléndido parque.

Sería sobre las 7 de la tarde, el sol estaba bajando, ni una pizca de brisa,  ideal para aquel pequeño paseo y vista de pájaro sobre la ciudad.

El recorrido fue fugaz, aunque ya sé que largo para nuestra Melba y sus problemas para caminar. Me sentí mal por haberlo propuesto;  sentí alivio cuando a posteriori me transmitió que los dolores se pasan y las impresiones y visiones continúan en el recuerdo. Uf, si, alivio.

¿Qué me queda pendiente de esta experiencia? Haber podido pasar más tiempo conversando, intercambiando, intimando en suma. Desafortunadamente, el tiempo era el que era, pero mi regalo de aquel día fue conocer a personas que realmente merecen la pena por la calidad de gente que son, que al final es lo que importa y que son regalos de vida.

Me ha quedado una grata, gratísima impresión de haber conocido a seres bellos, de belleza interna y externa. La sensación de tranquilidad que transmiten y la de aquel  refrán de “Vísteme despacio que tengo prisa”, pues también, conversa despacio que los sentimientos son más intensos y mejores.

En un mundo donde priman los egos y la acumulación de cosas, es maravilloso encontrar a personas que encuentran gran satisfacción en acumular momentos hermosos con otras personas.

Gracias Melba y María por una forma de ser envidiable; gracias Antonio por ser un anfitrión tan estupendo y tan bien mandado en el tiempo que compartimos. No sé si eres tan bien mandado siempre, jajaja.  Por supuesto, también me gustó mucho conocerte, Antonio, pero este post era un abrazo fuerte, profundo, que tenía pendiente con Melba.

Todas las fotos fueron tomadas apresuradamente aquel día y son un pequeño recuerdo visual del periplo.

Monte.S.Pedro.Baterias de Costa

Baterías de costa, en un recinto antaño estratégico. Hoy típico sitio donde subirse para una foto

Vistas Monte S.Pedro

Punto estratégico desde donde contemplar el paso de barcos, yates, veleros y cruceros…

Estanque Monte S. Pedro

Reflejos en el estanque del Monte de San Pedro

Melba.Antonio.Maria

Melba y Antonio, blogueros de pro y la siempre sonriente María.

Torre de Hércules

Última vista antes de irnos, la Torre de Hércules, Patrimonio de la Humanidad

Vivencias imprevistas, a menudo son las mejores;  en este caso así fue. Que lo más importante sean las personas por encima de todo lo demás, eso es uno de los mejores regalos que se pueden recibir, eso fue el 20 de septiembre, un precioso día por todo lo que acabo de relatar y todas las emociones que contiene. Besos mil por esa espléndida jornada para los tres: Melba, Antonio, María. Los tres y cada uno de vosotros fuisteis imprescindibles para que la tarde fuese redonda.

 

 

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

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Cocina gallega. El gran cocinero Picadillo hoy sería chef (II)

Siguiendo con la biografía del gran cocinero Picadillo, seudónimo de Manuel María Puga y Parga, que comencé en la entrada anterior, la prosigo ahora en orden a completar tanto su obra gastronómica como para hacer una pequeña reseña de otras actividades destacadas de su vida.

Comenzó Picadillo sus recetarios con, “36 maneras de guisar el bacalao” , publicado en 1901,  recopilación de las recetas que publicaba los diarios “El Noroeste” y “El Orzán”. El bacalao en aquella época era un artículo popular, asequible a todos los bolsillos. Esa es la razón para incidir tanto en recetas relacionadas con el bacalao.

Posteriormente vería la luz en 1909 “El rancho de la tropa”, libro en el que describe recetas apropiadas para dar de comer a 60 soldados por 30 pesetas al día, que era el presupuesto disponible en el ejército para sus soldados, por aquel entonces. Se basaba en que un soldado debe estar bien alimentado y con unas dietas apropiadas para el tipo de trabajo que realizan; los platos contienen como ingredientes básicos carne y potajes, pero también, ¡como no!, recetas de bacalao. La idea era mejorar la alimentación de las tropas pero sin exceder el presupuesto. Toda una innovación para le época.

En 1913 publica “Vigilia reservada: minutas y recetas”. Corresponde a una época en que la España católica sigue a rajatabla las directrices de la iglesia en relación a las restricciones sobre comer carne durante la cuaresma.

En la introducción de “Vigilia reservada, minutas y recetas“, el autor dice:

20160420_Vigilia.Marco.

En esta introducción se observa su desenvoltura y gracejo

Es un punto de vista curioso, que el problema a evitar sea el de comer carne, cuando los menús que desarrolla son tan extensos que es casi imposible echarla en falta. Este es un ejemplo

Menú de la Comida

  • Percebes
  • Sopa bisque
  • Huevos Electra
  • Empanada de sardina
  • Filetillos de merluza
  • Crema Americana
  • Postres, etc.

Menú de la Cena

  • Huevos pasados, con picatostes
  • Lentejas estofadas
  • Lenguados fritos
  • Postres, etc.

Tampoco elude hacer referencia a los ingresos que obtiene por la venta de sus libros, y lo hace de manera desenvuelta y sin ocultaciones. Además él mismo los publica y distribuye.

Picadillo.Vigilia

Picadillo y sus ironías

“Vigilia reservada” fue el último texto gastronómico de Picadillo. Este recetario, con el paso del tiempo se ha convertido en un estudio sociológico. Es obvio que convierte la Cuaresma en un auténtico festín.

Uno se puede imaginar a los devotos de la época atiborrándose con almuerzos copiosos y cenas interminables, brindando alegremente, libres de pecado con la tranquilidad del que sabe que tiene asegurada una confortable y larguísima vida eterna.

Y siguiendo el tono jacarandoso del autor, el epílogo no deja lugar a dudas

Picadillo.Menu amplio.

Un epílogo en el que, con su singular estilo, resuelve cualquier duda sobre la vigilia

Ya sabemos que su libro más importante, es “La Cocina Práctica” aparecida en 1905. Es una escapatoria para huir de sí mismo, marcharse a paraísos mentales y olvidarse del régimen esclavizante a que se sometía, luchando contra su obesidad.

Hizo todo tipo de sacrificios para llegar a los 200 kg. pero solo consiguió los 220 kg.; 2 días a la semana solo ingería té helado y en general era frugal con su alimentación. Si asistía a un par de banquetes o abandonaba el régimen, volvía a los 260 kg. No es un glotón excesivo, sabe contenerse a tiempo, aunque sus extensísimos menús de vigilia nos lleven a deducir lo contrario.

Se rodeó de chascarrillos y anécdotas, graciosos sucedidos, que enmascaran al ser que se conduele de una anatomía que le resulta odiosa a la que no puede renunciar.

Picadillo.Comer bien

Su opinión sobre comer bien y la estética de la presentación de los platos

Nos podemos preguntar por qué 100 años después de la publicación de su mejor libro de cocina,  su memoria sigue viva en el recuerdo de sus conciudadanos. La respuesta es, que aporta simpatía, estilo coloquial, cercanía con el lector, cierta frivolidad de hombre mundano y la desenvoltura de hombre cosmopolita.

Manuel María Puga y Parga, además, fue un periodista versátil, que desde sus colaboraciones en los diarios, desgranaba un humor irónico de auténtico color gallego, para comentar y también criticar los avatares políticos que se cernían sobre la provincia, en aquellos momentos.

Mucho más tarde utiliza la misma técnica de comunicador eficaz, el inefable Carlos Arguiñano, divirtiendo al personal, haciéndolo reír. Pero Picadillo nunca desemboca en el chascarrillo facilón ni en la canción pegadiza; convierte en humorismo inteligente, en carcajada llena de talento, en alegría repleta de encanto, en literatura, cada uno de sus escritos.

Picadillo.Queridas lectoras

La forma de dirigirse a los lectores, mayoría lectoras, hizo de él una persona próxima

En el año 1913, su fama de tratadista culinario era indubitada, así que con esa fama como presentación, dirigió su actividad hacia la política. Tenía como plataforma de presentación los diarios en los que acostumbraba a publicar sus recetas, de modo que comenzó a desarrollar artículos que llevaron como títulos “Quiero ser Concejal” y más tarde “Primero Concejal que Ministro”, artículos que fueron tomados a broma, pero “iba en serio”.

Dada su popularidad, además de aportar buenos modales, nobles sentimientos y sentido de la ética, llega a ser concejal del Ayuntamiento de la Coruña. La gente le estima por su buen talante, es el estereotipo del gordo feliz y desenfadado.

Hubo que reservar 2 asientos para él, a los que se les había eliminado el reposabrazos que los dividía para que pudiese acomodarse.

Fue Alcalde de la ciudad en 2 breves períodos en 1915, del 13 de octubre a 31 de diciembre y en 1917, de 5 de julio a 27 de agosto. Dejó un excelente recuerdo en la memoria de las gentes, siendo homenajeado por más de 600 trabajadores de sociedades obreras de la Coruña, al haber mediado en conflictos sucedidos en aquel momento.

Basado en todos estos acontecimientos, se decidió a escribir ”Mi historia política”, el último y más entrañable de sus libros, mezcla político-biográfica y costumbrista a la vez.

Falleció el Sr.de Anzobre en 1918, a los 44 años, víctima de una terrible epidemia de gripe que asoló Galicia.

Picadillo.Entrada Pazo Anzobre

Entrada al Pazo de Anzobre

Los coruñeses están desolados con su muerte acaecida en su casa de la calle de la Franja, en la Coruña. Un forastero que paseaba por la ciudad se acerca a la multitud silenciosa y le pregunta a una mujer de negro: ¿Qué es lo que ocurre?  La mujer con ojos llorosos y compungida le responde: ¿es posible ,caballero, que Vd. no esté enterado de la gran desgracia? ¡ Ay, señor, se ha muerto Picadillo!. Así era de apreciado nuestro protagonista.

Habría que añadir, al hilo de esta historia que los viajeros que deseen entender Galicia, deberán circular por las vías de las empanadas, las carreteras de los mariscos y pescados autóctonos y los intrincados vericuetos del cerdo, especialidad de la Galicia interior. Habrán de saber navegar por los caldos y naufragar en el lacón con grelos.  Y aun así deberían explorar más vías principales y secundarias, ya que es imposible separar las especialidades del interior de las especialidades costeras ya que se aglutinan y complementan de manera indivisible. Por eso, de la mano de Emilia Pardo Bazán y sus tratados de gastronomía y más tarde con Picadillo, puede uno introducirse en los entresijos de nuestra cocina.

Finalizo aquí, esta pequeña biografía, con un posible epitafio que podría aplicarse a nuestro prócer: uno de los beneméritos gallegos que más han hecho por la felicidad de sus compatriotas. Un gran hombre grande, uno de los pilares de la cocina gallega, personaje único, irónico, divertido, ocurrente, un cocinero y gastrónomo al que hoy reverencialmente se le aplicaría la palabra chef.

 

Texto: Luisa Vázquez

Parte 1ª :Cocina gallega. El gran cocinero Picadillo hoy sería chef (I)

 

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Cocina gallega. El gran cocinero Picadillo hoy sería chef (I)

Con seguridad mucha gente conoce el concurso de tapas que anualmente se organiza en la Coruña, denominado “Picadillo”, aunque quizá no sea tan conocido el personaje que se oculta detrás del seudónimo.

Mi parcial conocimiento del cocinero ha desembocado en esta inmersión en una biografía que me ha resultado altamente entretenida. Cuanto más me he documentado para hacerla, más simpatía me iba produciendo el protagonista por su manera de ser irónica, desenfadada, hasta llegar a la idea de que me hubiese gustado conocer a tan peculiar personaje.

Manuel María Puga y Parga, nació en Santiago de Compostela el 12 Abril de 1874, hijo de un hidalgo gallego; esencialmente vivió su infancia y vida adulta en la Coruña. Se licenció en Derecho, vivió en Madrid, incorporado a la Dirección General de Penales, puesto al que renunciaría.  Pronto volvería nuevamente a la ciudad herculina al casarse.  Aceptó ser nombrado Juez Municipal de Arteixo, lo que le permitía vivir en su tierra. Y con el tiempo llegaría a ser concejal del ayuntamiento de la Coruña y posteriormente alcalde.

Además de todo su currículo anterior, destacó como ameno escritor costumbrista y de temas gastronómicos.

Un gran hombre, un hombre grande.

Picadillo.Retrato.2.

Manuel María haciendo gala de su buen humor

Desde su nacimiento se caracterizó por su gordura enorme. A los 8 años pesaba entre 70 y 75 kg. y de adulto llegó a los 275 kg. aunque él decía que pesaba 260. Obviamente no pasaba desapercibido.

Era una época en que la obesidad era signo de abundancia económica ¡cómo cambian los tiempos!. De todos modos, su gran peso no era el resultado de grandes comilonas, que también las disfrutaba, sino de un problema endocrino, imposible de resolver en aquella época.

Se sometió a un tratamiento para adelgazar en un sanatorio alemán. Su nefasta experiencia, al haber pasado muchísima hambre y para colmo no habiendo conseguido una disminución de peso remarcable, lo devolvió a su hogar frustrado y casi en los mismos kilos con los que había emprendido su marcha. Sin embargo, esta experiencia negativa, logró convertirla en una jocosa y chispeante historia dentro de su obra literaria.

Corría el año 1895 cuando comenzó a encargarse de la sección de gastronomía en el diario “El Noroeste” y también en “El Orzán”.  El resultado obtenido fue inesperado, ya que debido a ser un escritor ameno y magnífico era capaz de convertir la descripción de la elaboración de un plato en una narración atrayente. Además, entremezclaba sus recetas con anécdotas y divertidas historias locales, por lo que los lectores le otorgaron su favor.

Picadillo.Humor

Cáustica referencia a la delgadez del escritor Fernández Flórez y a si mismo por lo contrario

Como resultado del éxito obtenido hizo una recopilación de las mismas en un libro denominado “La Cocina Práctica”, publicado en 1905, cuyo prólogo fue escrito por la también ilustre escritora gallega y coruñesa Emilia Pardo Bazán, asimismo experta escritora gastronómica.

Picadillo.Portada 1968

Portada del libro, edición del año 1968, muy usado, heredado de mi madre

Según Emilia Pardo Bazán el éxito del libro es que: “eran recetas marinedinas añejas, platos del tiempo de mi niñez, sabores amigos”. (Marineda es un apelativo que la Pardo Bazán había acuñado para su ciudad natal). Es decir, comida tradicional espléndidamente recopilada a la vez que ampliada en base a sus investigaciones.

No eran recetas españolas y mucho menos francesas, muy en boga en la época. Y sigue escribiendo la Pardo Bazán: la monotonía horrible de la cocina francesa vertida al castellano en las fondas está proscrita de la cátedra de Picadillo, así demostraba ser una entusiasta de los fogones de nuestro ilustre gastrónomo. Además también reseña: “este es un libro práctico, un libro de cosas ricas”.

“La Cocina Práctica”, o “El Picadillo”, como se conoce popularmente, es sin duda es su obra gastronómica más notable. Se publicaron 17 ediciones, 8 antes de la guerra civil  (1936-1939) y otras 8 en la de la postguerra, habiéndose publicado la última edición en 1981. Actualmente hay una nueva del año 2001, que hace la número 17.

Picadillo.Portada 1981

Portada del libro en la edición de 1981

Al que hoy se llamaría chef, realmente le entusiasmaba cocinar, meterse en su cocina del  Pazo de Anzobre, cercano a la Coruña, donde tenía su laboratorio gastronómico, con todos sus utensilios de cocina, antes de que hubiese electrodomésticos. Fue un precursor de la cocina atlántica y junto con Emilia Pardo Bazán (nacida 1851) constituyen los pilares principales de la cocina gallega.

Se proveía de una excelente materia prima tanto en carnes, pescados, caza, legumbres y todos los productos producidos en Galicia; artículos de proximidad con lo que se aseguraba que todo fuese fresco y exquisito.

Otro de los secretos del sabor de las recetas estaba en el aderezo que utilizaba, principalmente hierbas “enxebres”, hojas de laurel, extracto de uces, abruños o anises silvestres. Un verdadero experto en botánica autóctona.

Las recetas sobre el besugo merecieron que el famoso autor Eduardo Pondal, autor de “Queixumes dos Pinos” (letra del himno gallego), le dedicase bajo seudónimo el siguiente himno:

Himno al Besugo

El libro de cocina, una novedad en aquellos años, frecuentemente formaba parte del modestísimo ajuar con el que nuestros paisanos de entonces iniciaban la aventura de la emigración, por lo que dio lugar a que nuestra cocina llegase a los más pintorescos lugares de la tierra, a donde siempre llegaba un gallego.

“La Cocina Práctica” fue la guía más importantes para varias generaciones de jóvenes gallegas y ha pasado a formar parte de la gastronomía española. Fue un best-seller regional en una época en la que no existían los best-sellers. Se considera una biblia culinaria a nivel regional.

Entre los años 1944 al 1961 se convierte en un libro escaso y muy buscado en las librerías de viejo y las primeras ediciones alcanzan precios importantes. El que tiene un ejemplar lo atesora y lo deja de herencia a sus hijas.  De hecho, yo tengo un ejemplar que perteneció a mi madre, quien me introdujo en el mundo del autor.

Es más, releyendo la receta de las croquetas que mi progenitora solía hacer ( nunca he vuelto a degustar croquetas tan exquisitas como aquellas), he reconocido que sigue en su totalidad las indicaciones del famoso recetario, con una pequeña variante.

En lo que se refiere al carácter, destaca su humor, ironía y desenfado con el que Manuel María se refería a si mismo, que ha dado lugar a más de una anécdota. Se denominaba a sí mismo como “el coruñés más enorme de cuantos se paseaban por sus calles”.

En una ocasión bajando por una calle de Santiago, una mujer llama a gritos a sus hijos para que salgan a la calle para ver al “hombre más gordo del mundo”; los hijos no se apuran en salir, así que la mujer insiste, y nuestro hombre, sin inmutarse le dice: “Señora, si quieren verme, que salgan pronto ya que llevo prisa”, como si con sus más de  200 kilos, tuviese la posibilidad de desaparecer rápidamente.

En otra ocasión llega a la ciudad un circo, que anuncia a bombo y platillo “vengan a ver al hombre más gordo del mundo”. Los espectadores salen decepcionados al constatar que el individuo que se exhibe en paños menores en la pista, pesa 60 kg. menos que su alcalde, al que podían observar todo lo que quisiesen paseando por la calle, con quien podían hablar, sin gastarse un céntimo.

Picadillo.Manuel Maria Puga y Parga

Retrato del insigne gastrónomo

Finalizo con estas notas de su humor, unos breves apuntes dobre el cocinero y gastrónomo que ocupa esta entrada. Hoy en día el género gastronómico tan rico y pujante, era en aquella época un territorio inexistente que pugnaba por abrirse camino entre las élites culturales. Hay que congratularse de la herencia que nos ha dejado D. Manuel María Puga y Parga, al que dedicaré una segunda parte, para referir sus otros libros, además de diferentes facetas de su vida, amén de más anécdotas,  ya que como decía al comenzar, es un personaje tremendamente polifacético.

 

Texto: Luisa Vázquez

Fotos: Archivos Públicos

Parte 2ª :Cocina gallega. El gran cocinero Picadillo hoy sería chef (II)

 

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Ramón Verea. Inventor de la Máquina de Cálculo.

Ramon Verea. Retrato de Eulogia Merle

Ramon Verea. Retrato de Eulogia Merle

Ramón Silvestre Verea Aguiar y Garcia. 1833-1899
Periodista, Ingeniero y Escritor.

La historia de la vida de un hombre inquieto, crítico, librepensador, imaginando máquinas útiles que facilitasen el trabajo y con una vida tan activa que dijo de si mismo: puedo decir que ningún día de mi vida se ha repetido.

Nace en Curantes, una pequeña parroquita sita en el Ayuntamiento de A Estrada, provincia de Pontevedra.

Después de haber estudiado con un sacerdote tío suyo, en su aldea de Curantes, se marcha al seminario de Santiago de Compostela durante seis años.

Podemos encontrar documentación sobre Ramón Verea en el Archivo Histórico de la Universidad de Santiago.

Desencantado con las pocas respuestas racionales o lógicas que encuentra en la religión decide hacer un gran cambio en su vida y emigra a Cuba en 1855.

En Cuba ejerció de maestro y escribió y publicó dos novelas: La cruz de piedra y una mujer con dos maridos. Al mismo tiempo descubría el periodismo.

En la ciudad cubana de Colón, fue director del periódico El Progreso.

Como consecuencia de su trabajo como director de periódico, se interesa por mejorar los procedimientos de imprenta, e inventa y patenta una máquina para plegar periódicos. La patente la vendería más adelante en Nueva York, por falta de efectivo para financiarla.

Después de 10 años en Cuba y una breve estancia en Puerto Rico, se instala en Nueva York en 1865, aprende inglés y trabaja como traductor y profesor de español además de impresor durante más de 30 años.

Desarrolla una importante actividad como publicista y funda la imprenta El Polígloto.

Crea una Agencia industrial para la compra de maquinaria y efectos de moderna invención, con la que logra el efectivo suficiente para poder trabajar en lo que sería su próximo invento.

Dado que el multifacético Verea también se dedicaba a actividades de compra-venta y cambio de moneda, se esforzó en hacer más fácil su trabajo en estas actividades y mejorar los métodos de cómputo existentes en aquel entonces. Su objetivo, idear una máquina de calcular.

La Verea Direct Multiplier. Los lectores hispanoamericanos recibieron de varias maneras la noticia. Leemos en el Herald de New York : “D. Ramón Verea, español residente en esta ciudad, ha consagrado sus momentos desocupados durante algunos años a la construcción de una máquina que multiplicase y dividiese, y al fin lo ha conseguido. La máquina tiene capacidad para quince números en el producto, nueve en un factor y seis en el otro. Con una vuelta de una pequeña cigüeña por cada número del multiplicador, el producto aparece en discos. La operación es casi instantánea, y la exactitud, inexcusable…” Consiguió la patente en 1878.  Hasta su invención sólo se había logrado máquinas que sumasen y restasen.

El propio Verea diría: Mi objeto al emprender una invención, a primera vista imposible, no fue la esperanza de reembolsar jamás ni una parte de los varios miles de pesos que he gastado; ni soñé tampoco con la celebridad que otros por menos adquirieron, y que yo no ambiciono. Mis móviles fueron, , un poco de amor propio; , mucho de amor nacional: el deseo de probar que en genio inventivo, un español puede dejar atrás a las eminencias de las naciones más cultas;, el afán innato de contribuir con algo al adelanto de la ciencia; y , y último, un entretenimiento acorde con mis gustos e inclinaciones.”

Su máquina se conserva en los depósitos de la sede central de IBM, en White Plains (Nueva York) formando parte de la colección iniciada en 1930 por el fundador de IBM.  La razón de que se encuentre en la sede de IBM, este tremendo artilugio,  es que su invento finalmente está más relacionado con el campo de los ordenadores que con el área de las calculadoras.

Verea inventor fue conocido por sus contemporáneos, lo sabemos por las noticias periodísticas, pero también por los historiadores de ciencia del siglo pasado dedicados a la historia de la computación, mientras tanto era casi absolutamente desconocido en Galicia y en España.

La intensa vida de Ramón Verea aún tendrá más proyectos en el periodismo. Librepensador, que defendía la igualdad entre razas y entre hombres y mujeres, la abolición de la esclavitud y la libertad de expresión, valores que hoy se consideran universales. Un adelantado a su época.

Después de Nueva York se trasladará a Guatemala y en 1897 a Buenos Aires donde siguió ejerciendo como periodista hasta su muerte.

Uno de tantos gallegos diríamos que prácticamente desconocidos, que descubrí un fin de semana en una casa rural en Curantes, donde me hablaron de él.

Decidí que era una hermosa historia para compartir.

Fotografía L.Vázquez-Prego

Iglesia de Curantes, un lugar familiar para Ramón Verea

Ramon Verea.Busto en A Estrada

Ramon Verea.Busto en A Estrada

Texto y Fotos: Luisa Vázquez

Colaboración: Vivi Burack

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